Crea tu propio libro electrónico

Utiliza nuestra aplicación para mezclar relatos y hacer tu propio libro personalizado. Es sencillo y tan sólo tardarás unos minutos. Para ti o para regalar.

Relatos por separado Compra uno o más relatos por separado o añádelos a una selección de relatos para hacer un libro personalizado

Medium 9788483935255

El árbol personal

Eduardo Berti Editorial Páginas de Espuma ePub

El árbol personal

 

Hace cien años era costumbre arraigada en cierto pueblo boliviano que a todo primer hijo varón se le adjudicase, al nacer, un árbol de una extensa floresta aledaña. El árbol, escogido por el padre, recibía por consiguiente el nombre del primogénito y una década más tarde, en una breve ceremonia, el hijo refrendaba el vínculo orinando contra el tronco.

Cuando la muerte daba alcance a un «primogénito con árbol», algún ser próximo era puesto a la tarea de hachar el tronco, atar el cuerpo a la madera cortada y arrojar luego el conjunto al río, a merced de la corriente.

Hoy el rito podrá parecer poético pero, en ocasiones, ocurría aquello tan temido: el árbol se secaba y moría antes que el hombre. En tal caso, el primogénito debía donar su vida; y lo que el río recibía era lo mismo, aunque al revés, es decir, un tronco atado a un hombre muerto. Nada volvió más impopular este rito, nada contribuyó más a su declive, como cierta temporada de sequía que, a finales del siglo xix, trajo consigo una ola de masivos sacrificios.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935965

Inventario

Microlocas Editorial Páginas de Espuma ePub

Inventario

 

 

Para mi padre,

que sabe contar tornillos

 

 

Es complicado inventariar el mundo. Los humanos se cuentan rápido si los agrupas por el color del pelo. Son sencillos los reptiles, porque permanecen quietos. Contar insectos es más difícil, se mueven y se parecen demasiado. Aun así, con tesón, hasta el más torpe lo consigue, una hormiga arriba, un mosquito abajo. El verdadero problema son las ovejas, llevan siglos apareándose sin que sepamos su número exacto. La razón es evidente, para clasificar el mundo es fundamental mantenerse despierto.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935095

Madison, los puentes de

Clara Obligado Editorial Páginas de Espuma ePub

Madison, los puentes de

 

En lugar de quedarse sentada junto a su marido conteniendo el deseo, como cuenta la película, en ese instante tenso bajo la lluvia, detenida ante el semáforo, la mujer baja de la camioneta familiar, corre cubriéndose del agua y sube al coche de su amante. No da explicaciones a su esposo, ni tiene tiempo de dejar una carta. Tampoco puede despedirse de sus hijos, que aún son pequeños, pero todo el mundo sabe lo que es la fuerza del deseo. Ha hecho bien. En la platea, los espectadores, que angustiados aguantaban la respiración, lanzan un suspiro de alivio. Les gusta el nuevo final de Los puentes de Madison y, con su dosis de romanticismo intacta, salen del cine.

Más allá de las cámaras, alejada por fin de los focos, la mujer está sentada en el asiento del copiloto. Deja que el fotógrafo le pase la mano sobre el hombro y así comienza su viaje. Conoce a su amante desde hace días, pero son suficientes para desear una vida juntos, ha sabido despertar en su cuerpo la certeza de la pasión y el eco de una juventud aletargada. Tampoco se trata de una mujer cualquiera. Hace años, empujada por este fuego incontenible, dejó Italia y siguió a un soldado para casarse con él. Era un héroe norteamericano, y ella, sin dilación, aceptó ser la esposa de un hombre bueno y acompañarlo a una granja en los EE. UU., donde le nacieron dos hijos.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935743

El fuego

Juan Pedro Aparicio Editorial Páginas de Espuma ePub

El fuego

 

Desde mucho antes de que el escritor norteamericano Edgar Allan Poe lo tomara como argumento de uno de sus relatos, la posibilidad de ser enterrado vivo ha estado en el pensamiento de casi todas las personas.

Afortunadamente, la creciente costumbre de la incineración ha terminado con buena parte de esos temores. Además, una vez que el ataúd entra en el horno y la puerta se cierra herméticamente nada llega ya del otro lado. Acaso ese grito o esa sombra de grito que taladró el espíritu de Oliva cuando calculó que el fuego había empezado a morder la carne de su cataléptico marido.

Ver todos los capítulos
Medium 3280827329084

Ready-made*

Javier Sáez de Ibarra Editorial Páginas de Espuma ePub

Ready-made*

 

[...] Pero hemos de referirnos ya a las piezas sin duda más interesantes de la exposición. Se trata de dos ready-made que merecen un comentario particular, no únicamente por sus valores estéticos, sino por la razón aparentemente menor de que su autor ha viajado miles de días relativos para localizarlos. Make Duka los habría recogido nada menos que en una vía solitaria del planeta Tierra. La pieza mayor recibe el título de «Esteatopigia»: se trata de una figura gruesa, no mal proporcionada en su exceso, y con protuberancias en diferentes lugares que justifican el título. «Perdedor», en cambio, requiere una mirada quizá más sutil y, de alguna manera, exige tener en cuenta a la otra. Entre ambas, Duka ha pretendido ofrecer un vivo contraste; por la diferencia de color: oscuro y claro respectivamente, de textura: tersa y lustrosa frente a áspera y rica en rugosidades, como en muchos más detalles; así, por ejemplo, los mínimos recubrimientos de tela muy coloreada y ajustada en el primer caso reciben su réplica con la abundancia de tejido monocromo que envuelve al segundo, hasta cubrir casi toda su superficie; o la morfología: erguida la «Esteatopigia» sobre dos pequeñas plataformas, mientras que «Perdedor», a causa de su notable curvatura –se apoya en una vara– y la delgadez de sus partes sugiere ese inconfundible aire de enfermedad y derrota. El espectador no sabe a cuál de los objetos dirigir su atención, cierta sensualidad de la imagen negra es indudablemente atrayente; pero el deteriorado cuerpo de su par suscita a su vez un deseo mórbido. Se da en las figuras, además, alguna circunstancia curiosa: requieren cuidados para su mantenimiento, y están dotadas de movilidad. El autor había proyectado que se exhibieran próximas una de la otra; lo que resultó imposible ya que, por lo visto, tendían a reunirse y en varias ocasiones, según reza el catálogo de la exposición, Make Duka se las encontró como enlazadas de tal modo que la pieza obesa parecía proteger a la encogida. El efecto conseguido se resentía notablemente y, con buen criterio, el artista ha preferido presentarlas por separado aunque para ello haya debido recurrir a dos vitrinas cuyo vidrio, ciertamente, dificulta en alguna medida su contemplación.

Ver todos los capítulos

Ver todos los relatos