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Medium 9788483935699

Tus ojos que me olvidaron tarde

Juan Carlos Méndez Guédez Editorial Páginas de Espuma ePub

Tus ojos que me olvidaron tarde

 

 

 

Y yo seguía con la monumental corbata roja y el nudo y el orgullo navegando a la deriva por mares de llanto mío, una noche de invierno en que debieron cerrar París.

 

Alfredo Bryce Echenique

 

 

 

Nunca te lo dije. Es muy probable que alguna vez lo insinuara, pero no. Nunca te dije que el ojo tiene una memoria que mira más allá de la memoria misma. Cuando ya el olvido es una obviedad, cuando ya es imbatible, el ojo todavía recuerda. Es algo que no se puede controlar. Tiene el ojo unos segundos de confusión, un fogonazo, una chispa, un salto atrás, hasta que el cuerpo reinstala su orden, su indiferencia. Lo digo porque cuando aparecí en el bar me miraste de un modo especial durante dos segundos. No más. Dos segundos. Y era una mirada que yo conocía. Una mirada húmeda, cómplice, como la de hace seis meses, porque fue desde allí donde me miraste, Mara. Una mirada que se borró de inmediato y que se hizo gentil saludo: siéntate con nosotros, qué placer verte, ¿te tomas una cerveza o prefieres vino?

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Medium 9788483935231

CUSCO

David Roas Editorial Páginas de Espuma ePub
Medium 9788483935446

Nueva tierra

Flavia Company Editorial Páginas de Espuma ePub

Nueva tierra

 

Cielos grises encapotados por nubes de humo espeso y maloliente. Altas montañas de basuras de distinta procedencia. Largas carreteras deterioradas que acaban antes de llegar a parte alguna. Peregrinos que las recorren sin meta ni destino. Peregrinos que las recorren descalzos, ciegos, mutilados, hambrientos. Peregrinos que observan incrédulos el paso de coches veloces y relucientes. Buitres cercanos, enormes y tridimensionales, auténticos y temibles. Ni una sola flor, ni un solo árbol, ni una sola planta. Ni un solo mamífero aparte de los peregrinos y las ratas, más grandes aún que los buitres, tridimensionales, auténticas y temibles. Insectos sí, por todas partes. Y palomas y gaviotas desorientadas por la desaparición del mar. Un calor sofocante seguido de un frío insoportable. Ya ningún mapa describe la realidad. Perderse es fácil, pero da lo mismo. Espejismos virtuales a lo lejos, a lo lejos siempre. Y también edificios altos, solos, sucios, silenciosos y oscuros, vacíos. Edificios de otro tiempo. Ningún peregrino es sedentario. Ninguno tiene casa. Que se sepa, ninguno la quiere: quedarse quieto aterroriza. La única sensación de estar vivo se obtiene en movimiento. Los quietos son muertos. Los que andan son los vivos. Por lo demás, ni unos ni otros hablan. El lenguaje quedó atrás. Solo se oye de fondo un ruido sordo y persistente, desde hace tanto tiempo, que ningún peregrino sabría mencionar una época anterior a él.

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Medium 9788483935446

Tocado y hundido

Flavia Company Editorial Páginas de Espuma ePub

Tocado y hundido

 

Sandra y yo nos casamos un nueve de abril hace hoy dieciocho años. ¡Qué barbaridad! Ahora tenemos treinta y seis. ¡Joder! Parece mentira, a los treinta y seis años, haber hecho algo tan serio como casarse dieciocho años atrás. Dentro de dieciocho años más solo tendremos, ¡atención!, cincuenta y cuatro, y llevaremos juntos treinta y seis. ¡Toma ya! Porque seguiremos juntos, no nos cabe la menor duda. ¡Oh, sí! Sabemos que viviremos en la misma casa, que tendremos los mismos trabajos y que nuestros hijos habrán acabado sus carreras y serán profesionales con éxito. ¡Digo! Lo sabemos de la misma forma que sabíamos, a los dieciocho, que a los treinta y seis nos habríamos comprado un piso, habríamos aprobado las oposiciones, tendríamos dos hijos y seguiríamos juntos. ¡Ole! Sin embargo, en estos últimos tiempos me ha dado por poner en duda algunas cosas. De repente he empezado a pensar que podríamos enfermar, morir incluso. ¡Dios nos asista! Todo el mundo se muere. Muchos de un modo inesperado. Total que, ¡hala!, me ha dado por hacer un repaso a mi vida, y he acabado en poquísimo tiempo. ¡Claro! Si todo ha sido, es y será igual. Me he sentido vacío. Me he puesto delante del espejo y me he dicho: «Estás acabado, amor». Porque ese se ha convertido en mi nombre. Sandra me llama amor desde hace dieciocho años. «Buenas noches, amor» «Buenos días, amor». «¿Podrías pasar por el super, amor?» «¿Cómo te ha ido hoy en el curro, amor?» «¡Oh, sí, sí, amor, así, más!».«¿Oye, amor, tú sabes cómo es un helicón?» ¡Hale, hale!Y entonces, ¡zas!, me ha dado por darme cuenta de que amor ya no quiere decir nada, de que es una palabra tan vacía como yo. Y me he derrumbado. ¡Catapún!

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Medium 9788483935736

Reunión conmemorativa

José Maria Merino Editorial Páginas de Espuma ePub

Reunión conmemorativa

 

El viajero dejó la estación y, al cruzar el puente, se encontró con dos antiguos condiscípulos, abrigados en sus gabardinas. Inmóviles, ambos contemplaban el río. Les llamó y se volvieron con lentitud.

–¿No me reconocéis? ¿Tanto he cambiado?

Ellos sonrieron, pero no decían nada.

–¿Qué fue de los demás? ¿Qué fue de don Augusto?

Encogieron los hombros. Se separó de ellos y cruzó las calles solitarias hasta llegar al Instituto, que estaba vacío y silencioso. Encontró a don Augusto entre los polvorientos archivadores.

–Al fin has llegado –dijo don Augusto, suspirando–. Eras el único que faltaba. Ahora sí que todo ha terminado.

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