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Medium 9788483935101

El entierro

Mariana Torres Páginas de Espuma ePub

El entierro

 

Mi madre consiguió una pala, grande. Una pala de jardín. Mi padre la cargó a la espalda, apoyada sobre el hombro, durante todo el camino al parque público. Yo llevaba al animal pegado a mí, la manta que envolvía su cuerpo le daba varias vueltas.

Con la pala, en un claro entre dos árboles, mi padre cavó el agujero. Ya anochecía, nadie debía vernos. Tumbé al animal en el agujero de tierra, acomodé su cabeza entre las patas, en la misma posición en la que solía dormir.

Lo tapamos con tierra. Los tres agarramos puñados de tierra y tapamos bien al animal. Después cubrimos la tumba con trozos de césped, ramas, flores secas. Los tres lo hicimos. Y pisamos bien el lugar, aplastamos y pisoteamos el montículo de tierra para que nadie notara que ahí abajo habíamos enterrado al animal.

Durante todo ese tiempo no pude dejar de imaginar que estábamos, los tres, jugando a esconder un tesoro, que después, al llegar a casa, marcaríamos el lugar exacto del tesoro con una cruz roja en un mapa mal pintado y lleno de manchas.

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Medium 9788483935019

Para los nudos, para las mareas

Ángel Zapata Editorial Páginas de Espuma ePub

Para los nudos, para las mareas

 

Deambula igual que cualquiera, no es esto lo que le diferencia de los demás, no podría serlo. Lo que sin intención por su parte le hace distinto son las bifurcaciones de su errancia, y el territorio latente, fugacísimo, que abren sus trayectorias.

Calles que llevan, en la lejanía, a un mar convexo, calles leprosas, con gritos atados a las carcasas de las fuentes, calles con balcones estremecidos, sumamente variables, en los que hombres que ocultan el rostro bajo una capucha de verdugo fuman al atardecer.

No sigue un rumbo preferente, nunca lo haría. Pero si alguna vez sus pasos se solapan con los pasos del día anterior, desemboca indefectiblemente en la plaza que tiene dos ríos verticales, dos cortinas de agua gemelas, perforadas aquí y allá por la angustia boqueante de unos extraños peces ciegos. La plaza-girasol, la llama.

¡Si algo fuese compacto!

A veces piensa con tristeza en la sabana, la sabana que un día, en la aurora del tiempo, se abrió en dos partes.

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Medium 9788483935507

Soñatriz

Paola Tinoco Editorial Páginas de Espuma ePub

Soñatriz

 

Empecé a cobrar por auxiliar a personas con crisis nerviosas durante mi estancia en la cárcel. Sin proponérmelo, les ayudaba a recuperar sus sueños. Yo no sabía que podía hacerlo, incluso pensé que era una locura nacida del encierro. Lo cierto es que todavía hoy no he enloquecido. O eso creo. Y he podido continuar con este oficio, si es que puedo llamarlo así, al terminar de pagar mi condena. Ahora estoy aquí, esperando a mi siguiente cliente, en la entrada del Hotel L’Arc.

No son pocas las veces que los empleados de la recepción murmuran cuando me ven en la salita de espera «este no es un hotel de paso» y yo les recuerdo, en voz alta que no soy una prostituta a pesar de su sonrisa irónica al responder «seguro que no». Me han visto más de una vez a la espera de hombres y mujeres, me ven entrar acompañada a las habitaciones y sólo imaginan sexo. Nadie creería que sólo entramos a dormir. Pensándolo bien, yo en su lugar tampoco lo creería.

No importa cuántas veces se lo diga, ellos seguirán con la idea de que cobro por unas horas de placer. Y en cierta forma, lo hago, aunque no como ellos suponen: doy placer porque soñar es una delicia.

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Medium 9788483935620

Cuestión de número

Juan Jacinto Muñoz Rengel Editorial Páginas de Espuma ePub

Cuestión de número

 

Los planetas IoIo y OpOpOp se encontraban siempre en guerra.

Los varones del planeta OpOpOp ostentaban un aparato reproductor compuesto por un total de tres penes, y sus mujeres, en perfecta simetría, poseían un sistema de tres convenientes vaginas.

Los habitantes de IoIo estaban dotados tan solo de dos penes, al igual que ellas, en consecuencia, disfrutaban de dos vaginas en similar disposición.

Esta superioridad genital hacía que en todas las batallas los guerreros de los ejércitos de OpOpOp se mofaran de las huestes de IoIo, levantándose sus faldas de escamas y exhibiendo al aire sus tres rígidas prolongaciones.

Sin embargo, cuando las milicias de IoIo conseguían tomar alguna ciudad de OpOpOp, violaban una y otra vez a mujeres, ancianas y niñas. Mientras que cuando se daba la situación contraria, los combatientes de OpOpOp, tras ensayar las más diversas posturas, acababan blasfemando contra su dios, dejándose caer en el suelo contrariados, resoplando y cruzándose de brazos.

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Medium 9788483935743

La paradoja

Juan Pedro Aparicio Editorial Páginas de Espuma ePub

La paradoja

 

En el Infierno todos los valores están invertidos; así, las almas menos escrupulosas son las que más disfrutan. Dios decidió que, para garantizar la eficacia del cas­tigo, era mejor tenerlas en el Cielo.

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