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Medium 9788483935798

Preguntas y respuestas

Eduardo Berti Editorial Páginas de Espuma ePub

 

Preguntas y respuestas

 

Hará pronto seis meses que mi casa es la única habitable en toda esta cuadra cercada por demoliciones y construcciones que, de interrumpidas, semejan grandiosos esqueletos. «La calle de las ruinas», han bautizado mis pocos amigos a esta cuadra, que en verdad es un breve pasaje llamado General R. F. Lobrano.

Los nombres de las calles son algo así como mi especialidad. Díganme una, cualquiera, y les recitaré las páginas de historia tras su nombre. Alguna vez intervine en un concurso de preguntas y respuestas en la radio, contestando sobre «Nombres de las calles de la ciudad de Buenos Aires». Admito que tuve suerte. Existen muchas calles de una o dos cuadras, casi perdidas, igual que la mía, calles de las cuales no siempre sabría qué decir. Por fortuna, ninguna pregunta las menciona­ba y obtuve aquel certamen. Pero si el saber tiene que empezar por casa, esa vez no era así: al momento del concurso no había averiguado aún, pese a mi empeño, quién fue el general Lobrano. Incluso temía que el jurado me jugase una mala pasada preguntando justo por mi calle. Por eso mismo falseé mi domicilio al inscribirme.

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Medium 9788483935750

Mosca

José María Merino Editorial Páginas de Espuma ePub

Mosca

 

La mosca revolotea sin demasiada vitalidad en el cuarto de baño. La miro con asco. ¿Qué hace este bicho en un hotel de lujo, y además en febrero? La golpeo con una toalla y cae exánime sobre el mármol del lavabo. Es una mosca rara, arrubiada, no muy grande. Se me ocurre que es el último ejemplar de una especie que desaparecerá con ella. Se me ocurre que tenía en el cuarto de baño su refugio invernal. Que en el jardín que se extiende bajo mi ventana hay alguna planta también muy rara, que sólo podía ser polinizada por esta mosca. Y que de la polinización y multiplicación de esa planta va a depender, dentro de unos milenios, la existencia del oxígeno suficiente como para que nuestra propia especie sobreviva. ¿Qué he hecho? Al matar a esa mosca os he condenado también a vosotros, descendientes humanos. Pero la mosca mueve sus patitas en un leve temblor. ¡Parece que no ha muerto! Ya las agita con más fuerza, ya consigue ponerse en pie, ya se las frota, ya se alisa las alitas para disponerse a volar otra vez, ya revolotea en el cuarto de baño. ¡Vivid, respirad, humanos del futuro! Mas ese vuelo torpe me devuelve la inicial imagen repugnante. Salgo de mi pasmo. ¿Qué hace aquí este bicho asqueroso? Cojo la toalla, la persigo, la golpeo, la mato. La remato.

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Medium 9788483935965

Primer amor

Microlocas Editorial Páginas de Espuma ePub

Primer amor

 

«Adoro tus manos peludas, cariño mío», le susurra ella mientras contemplan abrazados la puesta de sol. Él no responde, pero su mano enmarañada aprieta con fuerza el brazo de la joven y trepa espalda arriba, acariciándola con sus pelillos ásperos mientras recorre la curva del cuello, cruza el hombro y baja lentamente en dirección al seno izquierdo, como una tarántula exploradora. Ante sus avances, la joven respira sofocada, mientras el muchacho permanece abstraído, como si la cosa no fuera con él. Y lo cierto es que sus manazas de oso no se han movido del sitio, descubre ella temblorosa, al notar cómo esa araña insólita se detiene y clava sus mandíbulas en el rincón exacto de su pecho donde el corazón, aterrorizado, se ha olvidado por un instante de latir.

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Medium 9788483935231

Anomalías

David Roas Editorial Páginas de Espuma ePub

Anomalías

 

La segunda ley de la termodinámica nos enseña que la entropía de un sistema nunca cesa de aumentar. Todo tiende siempre a un desorden cada vez mayor.

Haber perdido el tren –me digo para consolarme– tiene que deberse al caos que me rodea. A un histérico de los horarios, a un tipo que, como una abuela maniática, llega siempre a los aeropuertos y estaciones con muchísima antelación, no le ocurren estas cosas. Y menos siendo ese el último tren para volver (hoy) a Cusco. Y aún menos por algo tan estúpido como haberme quedado dormido en un parque.

Por eso prefiero pensar que todo ha sido la conclusión natural del cúmulo de anomalías que me acompaña en este viaje y que está produciendo un inevitable aumento de mi entropía.

El desorden no deja de crecer.

 

1. «Always look on the bright side of life»

 

Avenida del Sol. La calle seguía haciendo honor a su nombre. Dos días antes ya había tenido la oportunidad de recorrerla un par de veces. Aunque en esta ocasión, por suerte, no tenía que sufrir la implacable persecución de una niña y su llama (o su alpaca) mientras esta (la niña) me exigía que le pagara un dólar por haberla fotografiado con su horrible animal. Confieso que hice la foto, pero cuando la niña andaba despistada (o eso creía yo): nunca le pedí que posara, lo que no le daba derecho a exigirme el maldito dólar. Aunque explicado así, suena un poco pederasta. Y un mucho roñoso.

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Medium 9788483935132

La traducción

Andrés Neuman Editorial Páginas de Espuma ePub

La traducción

 

A Pilar y Lu

 

Un poeta de los llamados mayores recibe una carta con un poema. Se trata de una mañana algo ventosa y se trata de un poema suyo: unos señores de cierta revista se lo han traducido a una lengua vecina. Su intuición lingüística le sugiere que la traducción es lamentable. Así que, con la sincera intención de comprobar si se equivoca, decide entregarle esta versión extranjera a cierto amigo suyo, profesor, traductor, poeta, miope. Le hace llegar una notita amable rogándole que traduzca aquel texto a su común lengua materna. El poeta sonríe, se diría que travieso: ha omitido, por supuesto, la autoría del poema.

Como su amigo pertenece a la vieja guardia postal, no ha transcurrido una semana cuando el poeta encuentra en su buzón un esmerado sobre con la respuesta requerida. En ella, algo extrañado, el remitente se aventura a suponer que se trataba de un texto de lectura relativamente sencilla para alguien tan sagaz como su querido poeta, y por añadidura tan conocedor de las lenguas, pese a lo cual le propone con todo gusto una versión autóctona esperando que sea de su agrado y despidiéndose con afecto atentísimo. Sin perder un segundo, el poeta se sienta a leer la traducción. El resultado es desastroso: analizado con detenimiento, este tercer poema no guarda semejanza alguna con el ritmo, ni con el tono, ni con las evocaciones del texto original. Más que menos, él se considera un lector comprensivo con las libertades literarias de los demás. Pero, en este caso, no es que su amigo se haya permitido ciertas licencias, sino que más bien parece haberse tomado todas las licencias a la vez. Los matices se han perdido. La dicción parece turbia. De la sonoridad, ni rastros.

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