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La cuarta salida

José Maria Merino Editorial Páginas de Espuma ePub

La cuarta salida

 

El profesor Souto, gracias a ciertos documentos procedentes del alcaná de Toledo, acaba de descubrir que el último capítulo de la Segunda Parte de El Quijote –«De cómo don Quijote cayó malo, y del testamento que hizo y su muerte»– es una interpolación con la que un clérigo, por darle ejemplaridad a la novela, sustituyó buena parte del texto primitivo y su verdadero final. Pues hubo una cuarta salida del ingenioso hidalgo y caballero, en ella encontró al mago que enredaba sus asuntos, un antiguo soldado manco al que ayudaba un morisco instruido, y consiguió derrotarlos. Así, los molinos volvieron a ser gigantes, las ventas castillos y los rebaños ejércitos, y él, tras incontables hazañas, casó con doña Dulcinea del Toboso y fundó un linaje de caballeros andantes que hasta la fecha han ayudado a salvar al mundo de los embaidores, follones, malandrines e hipedutas que siguen pretendiendo imponernos su ominoso despotismo.

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Medium 9788483935545

Aire de familia

Fernando Iwasaki Editorial Páginas de Espuma ePub

Aire de familia

 

 

Después de muchos años ha vuelto la vida a la vieja mansión familiar y todo me resulta nuevo y extraño: los cuadros, la vajilla, los muebles. Hay algo aterrador que me impide reconocer cuanto me rodea, pero lo peor es la niña que viene por las noches a mi cuarto para atormentarme de nuevo con ese horror azul en los ojos. Dice que es su cuarto, pero yo estaba aquí mucho antes.

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Medium 9788483935743

El encargo

Juan Pedro Aparicio Editorial Páginas de Espuma ePub

El encargo

 

Sólo Garrufet sabía la identidad del asesino de niños que había burlado a la justicia durante más de veinte años. Por correo, sin descubrirse, contrató a un pistolero para que lo matara. Envió a un apartado de correos una foto del asesino y los datos de su última dirección, además de cinco mil euros; los otros cinco mil le serían entregados una vez cumplido el encargo. El pistolero tardó dos semanas en localizarle. A la salida de una ­licorería le descerrajó un tiro en la nuca, luego, siguiendo las instrucciones de quien le había contratado, extrajo del bolsillo trasero del pantalón del muerto los otros cinco mil euros. Murió contento, Garrufet.

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Medium 9788483935415

El atasco

Juan Pedro Aparicio Editorial Páginas de Espuma ePub

El atasco

 

Se había propuesto escribir trescientos treinta y tres relatos cuánticos para completar un libro que titularía: La mitad del diablo. Un día no fue capaz de idear más. Lo intentó al día siguiente y tampoco. Le hubiera gustado introducir un utensilio en su cerebro para extraer aquellas ideas escondidas. Se hizo un escáner y descubrió el problema. En el hondón donde se forman los pensamientos había una bolsa de relatos, pero su orificio de salida estaba obturado por tres de ellos. Agitó su cabeza, como el perro se sacude el agua, hasta que logró liberar el orificio de estos tres relatos que siguen.

 

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Medium 9788483935699

El ojo insomne de las peceras

Juan Carlos Méndez Guédez Editorial Páginas de Espuma ePub

El ojo insomne de las peceras

 

Todavía me ponen triste las peceras ¿sabes? Una tristeza como de luz blanca, como de agua detenida, fosforescente, como de burbujas y vidrio. Y yo mirando y mirando, porque la pecera iba creciendo en mis ojos, la pecera cada vez era más grande, cada vez era más burbujas.

Y a veces sueño con un ojo que me observa.

De allí me ha quedado esa necesidad de no mirar. De llegar a las casas y voltear el rostro cuando tropiezo con uno de esos rectángulos de vidrio. Fijarse entonces en las paredes, detallar uno de esos cuadros ingenuos con flores, casas en medio de la montaña, bodegones. Porque todavía me ponen triste las peceras. Aquella pecera. Una pecera en la casa de los vecinos. Una pecera que se iba expandiendo en las pupilas a medida que transcurrían las horas y el reloj repetía sus campanadas. El ruido de la pecera. La bom­bona de oxígeno lanzando pequeños murmullos, llenando de planetas la superficie del agua. Y otra vez el reloj. ¿Las ocho ya? Entonces sonaba en el portal un silbido y los niños de la casa corrían a abrir. La pecera como el ojo inmenso de un gigante. Tú, confuso, pensando en ese ojo, porque Isabel, la mamá de los niños, llegaba hasta la sala ¿este se vuelve a quedar aquí? y luego desaparecía en el cuarto dejando un rastro de perfume, falsas perlas, pendientes de oro.

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Medium 9788483935613

Las razones

Javier Sáez de Ibarra Editorial Páginas de Espuma ePub

Las razones

 

–Si no es guapa, al menos que sea apañada; no una de esas in-te-lec-tu-a-les que leen tanto y se creen que lo saben todo –como la Maribel aquella ¿no?, que trajo una vez–: sino una mujer que sepa estar... Me he cansado de repetírselo: sus amigas le arrastran por lo que hablan; pero un hombre como él busca otra cosa.

–No sé si ponerme el vestido que me regaló Carlos. Es precioso, pero como Jacinto dice que voy provocando.

–Por cierto, ¿no ha llegado todavía?

–Sí, está abajo con papá.

–Volviendo a lo de tu hermano, ¿te ha dicho...?

–Ni palabra. Ya sabes: inaccesible a las confidencias; sobre todo en estos asuntos. Acuérdate cuando Sofía o Maribel: hasta que Julio no vino con la noticia, no contó nada. Este hijo tuyo, lo mismo ha estado con veinte y nosotras ni olerlo.

–Calla, ya lo sé. ¿Me pongo estos pendientes?

–No, los del brillantito.

–Pues eso, que sepa estar. Mira a Alberto el de Cigales, se enganchó con aquella azafata, Isabel, que parecía tan monina y tan despierta, y creo que ahora la mujer sufre unas depresiones terribles.

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Medium 9788483935071

La lata de conserva

Alberto Marcos Editorial Páginas de Espuma ePub

La lata de conserva

 

En el bullicio del barrio de negocios más importante de Madrid, se yergue la Torre Picasso, con sus verticales de cristal perfectamente grabadas sobre el aluminio color hueso. A la sombra del rascacielos, se encoge un modesto edificio de viviendas, y en el portal, un hombre encorvado, con mono azul, limpia afanosamente la acera como cada mañana. Levanta pequeñas nubes marrones que se elevan unos centímetros, vuelan como queriendo salir de la calle hacia el ruido del tráfico y terminan por desaparecer al cabo de unos segundos de vida flotante. Después de un último escobazo, una nube terca se mantiene suspendida más tiempo del habitual. Cuando por fin se disipa, deja ver un ventanuco a ras del paso de los transeúntes que llegan tarde al trabajo. Si alguien lo limpiara con un paño húmedo vería a un chico de pelo negro rizado y ojeras violáceas teclear como un condenado ante la pantalla de un ordenador.

–¿Has traído tú estos pasteles? –pregunta una mujer rechoncha que viste una falda con estampado de palmeras y sujeta una bandeja de la pastelería Mallorca.

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Medium 9788483935965

Para volver a quererme

Microlocas Editorial Páginas de Espuma ePub

Para volver a quererme

 

Me sienta bien el rubio, pero alguna noche, elijo ser colorina y gustarte. Si me aburro, cambio a la peluca castaña o a la morena, aunque no combinan del todo conmigo. La azul, la que usamos en el hospital, sirvió para reírnos. De todo. El blanco sé que va a ser bueno porque entonces, tal vez, esto haya pasado. Pero me miro al espejo y estoy calva. Y no me quiero.

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Medium 9788483935279

Alrededor de un epitafio

Flavia Company Editorial Páginas de Espuma ePub

Alrededor de un epitafio

 

Mañana es el día del libro. Un periodista ha llamado hoy a primera hora para hacerme dos preguntas: a quién le pediría que me firmara un ejemplar y qué siento cuando un lector se acerca a buscar una dedicatoria. He estado a punto de contestar lo de rigor, con rapidez. Algo me ha detenido (en estos últimos tiempos algo siempre me detiene, como si la pausa se me hubiera instalado en las maneras) y he decidido contarle una historia real. Le he preguntado, ¿cuánto espacio tienes en tu artículo? No mucho, me ha confesado. No importa, ¿tienes cinco minutos? Claro, me ha respondido.

Era la última firma del día. Veintitrés de abril de 2009. De siete a ocho de la tarde. En una librería grande pero lejos del centro. Faltaban apenas dos minutos para que acabara mi jornada. Iba a levantarme, pero pensé, incrédula, vaya a venir a última hora un lector necesitado de una firma y encuentre el puesto vacío. Me quedé y entonces sí, cuando pasaba un minuto de la hora convenida y había apoyado en la mesa las manos para levantarme e irme, vi que se acercaba corriendo un chaval de unos nueve o diez años. Se detuvo frente a mí y me dijo, mi padre sabe que te gusta el Maestrazgo. Pensé que el niño se equivocaba de autor o de lugar, y así se lo hice saber. Contrariado, el chico miró el cartel que había encima de la mesa, confirmó que estaba escrito mi nombre y dijo, no, no, tú eres Andrea y mi padre sabe que muchas veces vas al convento. ¿Yo a un convento? Ahí sí tuve claro que se trataba de una confusión. Se lo dije al niño que, sin inmutarse, negó con la cabeza e insistió. Busqué en la memoria y comprendí: se refería a un hotel. ¿Y qué haces aquí solo? ¿Dónde está tu padre? Me contestó: Mi padre, en la clínica. Pensé, ¿en la clínica? ¿Era otro hotel? El niño no parecía estar preocupado. Insistí: Pero debes de estar con alguien, ¿no? Sí, con mi madre. Que ahora viene. Y justo en ese momento apareció una mujer, algo sofocada, con una bolsa de la librería en la mano. «Mira, que vengo con un encargo», me dijo mientras sacaba del bolsillo delantero de su pantalón beige de pinzas tres hojas cuadriculadas, pequeñas, arrancadas de alguna libreta de espiral. También sacó de la bolsa dos ejemplares de mi libro de relatos Con el agua al cuello y los depositó en la mesa. Verás, mi ex marido está en la clínica, lo han operado de un tumor cerebral –se le rompió la voz– y lo primero que ha hecho al salir del quirófano es pedirme que venga a verte, que compre tu libro, que te diga que él también adora el Maestrazgo, que es amigo de los del Convento, que en la biblioteca del hotel encontró algunos títulos tuyos, que te ha leído y te ha entendido, y que por favor le pongas una dedicatoria muy especial. Él no sabe que no hay esperanza. No hay esperanza, repitió. Parece que no hay esperanza, quiso suavizar lo dicho.

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Medium 9788483935248

Minicuento brevísimo

José María Merino Editorial Páginas de Espuma ePub

Minicuento brevísimo

 

Me pidieron el cuento más breve posible para una antología. Cuando se lo envié, les pareció demasiado largo, pero lo publicaron. Dice así: «No érase ninguna vez».

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Medium 9788483935064

A pesar de la lluvia

Inés Mendoza Editorial Páginas de Espuma ePub

A pesar de la lluvia

 

Queríamos pertenecer a París, cualquiera diría que un tópico más entre muchos; pero esta vez no era la torre Eiffel ni tomar crêpes de cara al bulevar Saint Germain, otra foto de maduro matrimonio burgués abrazados delante del Sena. Aquel invierno, estoy convencida, necesitábamos recuperar la ciudad juvenil de nuestra fuga, confundirnos en el caos de sus rebeliones y aguaceros. Queríamos, ¿qué queríamos?, revivir la magia, el azar, desterrar la costumbre, no lo sé; sólo sé que la copa del Moulin Rouge ya no era suficiente, por eso regresamos.

Conocíamos la ciudad casi hasta el detalle, sus traqueteos de hormiga los días de trabajo, sus pequeñas miserias. Se escondía en ella como una promesa que nos inquietaba, una señal de algo que era nuestro y que nos dejamos aquel invierno en que huimos allí siendo apenas adolescentes y sin hablar francés, pero que nunca conseguíamos revivir porque la metrópoli nos marcaba con su hierro de reses para turistas.

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Medium 9788483935354

Duplicados

David Roas Editorial Páginas de Espuma ePub

Duplicados

 

–Si el universo se está expandiendo, un día se romperá,

y eso será el fin de todo.

–¿Y eso a ti qué te importa? ¡Tú estás en Brooklyn!

¡Y Brooklyn no se está expandiendo!

Woody Allen, Annie Hall

 

En 1937, el físico Erwin Schrödinger imaginó un experimento que consiste en meter a un gato dentro de una caja opaca en la que se ha instalado un peligroso dispositivo: sobre una ampolla de veneno pende un martillo, el cual, a su vez, está conectado a un mecanismo detector de partículas alfa; si este es alcanzado por una, el martillo cae, rompe la ampolla y el gato muere. Junto al detector se coloca un átomo radiactivo con una característica especial: en el lapso de una hora puede emitir o no una partícula alfa; la probabilidad de que suceda una cosa o la otra es la misma: el 50%.

Evidentemente, al cabo de esa hora se habrá manifestado una de las dos posibilidades y el gato estará vivo o muerto. Pero no podremos saberlo si no abrimos la caja para comprobarlo. Las leyes de la mecánica cuántica nos dicen que mientras nadie mire en el interior de la caja el gato estará a la vez vivo y muerto. O lo que es lo mismo, se produce una superposición de los dos posibles estados. Al abrir la caja, el observador interactúa con el sistema y lo altera, rompe esa superposición cuántica y el sistema se decanta por uno de los dos estados.

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Medium 9788483935941

Azurduy

Edmundo Paz Soldán Editorial Páginas de Espuma ePub

Azurduy

 

Esto ocurrió hace varias décadas, cuando, ya terminada la Normal, fui a hacer mi año de provincia a un distrito minero en Oruro. No había cumplido los veinticinco años y tenía toda la energía que se necesitaba –que creía que se necesitaba– para afrontar semejante compromiso. Todavía el mundo no me había decepcionado y creía que no había mejor forma de hacer patria que conocer el país profundo. Papá me dijo que la ignorancia no sólo era atrevida sino estúpida; hacer patria, las pelotas. La patria está deshecha y mejor curarse de espanto y asumirlo. Ya verás lo que es vivir en el altiplano y sentir el frío en tus huesos. En todo el cuerpo, concluyó enfático. ¿Y ducharse sin agua caliente? Mamá no dijo nada porque ya había fracasado cuando trató de que yo estudiara abogacía o economía. Fue tu culpa, le dije aquella vez, lo heredé de ti, recordándole que ella había ido a la Normal y había sido profesora de música hasta que se casó con papá. Lo hice porque en esa época si vivías en Sucre y eras mujer y querías irte de tu casa no te quedaba otra, contestó. Ahora es diferente. Y nada. Yo había heredado la terquedad de papá.

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Medium 9788483935255

Desde atrás

Eduardo Berti Editorial Páginas de Espuma ePub

Desde atrás

 

Un amigo pintor prepara, sin prisa, una exposición de cuadros célebres vistos «desde atrás». Todo empezó el día en que se le ocurrió pintar como si estuviera ubicado realmente a espaldas de la Gioconda. En algunos cuadros, mi amigo resolvió espiar por los ojos de algún personaje perdido en el horizonte. En otros, hizo como si existiera allí tal personaje. Esto coloca a mi amigo en posición desventajosa porque debe contentarse con las migajas de los cuadros famosos, mientras que los ar-
tistas que él reverencia pasan a ser protagonistas de estas obras invertidas: la espalda de la Mona Lisa puede parecerse a cualquier espalda, no así el rostro de Leonardo contemplándola.

Aunque la idea me resulta ingeniosa, últimamente he comenzado a sospechar que esconde una intención velada. ¿No será que mi amigo anhela, en última instancia, que alguien vuelva a pintar en un futuro estas obras que se dicen canónicas, para que en ellas, de frente y a las claras, se materialice un artista fisgón?

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Medium 9788483935354

La vida natural

David Roas Editorial Páginas de Espuma ePub

La vida natural

 

Queridos papá y mamá:

 

Siento haber tardado tanto en escribiros. Espero que estéis bien. Sé que mi decisión de trasladarme al campo no os hizo mucha gracia, pero tras un año en el frente pensé que era lo mejor. No diré que sea fácil, pero la vida natural, la disciplina y el trabajo duro son un gran estímulo. Al principio, lo reconozco, temí no acostumbrarme: echaba de menos los cafés, los restaurantes, las salas de cine... Pero vivir en el campo está resultando muy satisfactorio. Y tampoco he renunciado del todo a los pequeños placeres: en los días señalados, mis compañeros y yo organizamos fiestas a las que incluso asisten algunas chicas de la vecindad (antes de que te inquietes, mamá, decirte que siempre me porto como un caballero). Incluso hemos formado una pequeña orquesta para amenizar los bailes.

Cada día nos depara una nueva sorpresa. Y ahora que ya ha pasado lo peor del invierno y la primavera empieza a notarse, es un placer muy grato levantarse pronto y respirar el aire puro del bosque, la fragancia del tomillo, mientras amanece sobre las montañas cercanas. Lamentablemente, hay días en que el viento cambia y arrastra hacia nosotros el humo de las chimeneas. Pero eso ocurre muy pocas veces.

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