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El 969

Juan Pedro Aparicio Editorial Páginas de Espuma ePub

El 969

 

Hubo un día en que Jehová se alarmó ante el crecimiento de la homosexualidad en el mundo. Decidió entonces establecer un incentivo para los matrimonios heterosexuales, suavizándoles la decadencia física que trae el paso del tiempo siempre que se mantuvieran fieles. Matusalén, que tuvo varias esposas, logró llegar a los novecientos sesenta y nueve años de vida –curiosa cifra que podría acaso simbolizar las aficiones amorosas del patriarca–, mientras que ninguna de sus mujeres se acercó ni de lejos a esa edad.

 

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Caso del reloj

Eduardo Berti Editorial Páginas de Espuma ePub

Caso del reloj

 

En un pequeño pueblo de Guatemala hay un extraño reloj de arena. No mide ni medio metro de altura y ocupa el centro de una plaza colonial, presidida por una iglesia del siglo xviii. La alcaldía ha contratado a cuatro hombres para que mantengan aseado el reloj –atracción principal en cien kilómetros a la redonda– y para que lo den vuelta sin tardanza toda vez que se haya agotado. Esto último no es simple dado que la arena nunca cae a igual velocidad por el cuello: en ocasiones se toma diez minutos, en otras demora hasta cuatro o cinco horas, sin que haya entre cada vaciarse ninguna clase de secuencia lógica. Sin embargo, si se observa con cuidado, se verá que los guardianes siempre acaban dándolo vuelta veinticuatro veces por día, ni una más ni una menos, como si cada periodo establecido por la arena equivaliera, para el reloj misterioso, a cada una de las horas que conforman un día.

 

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Medium 9788483935101

En la cuerda floja

Mariana Torres Páginas de Espuma ePub

En la cuerda floja

 

El día que me arrancaron a Marta cambiaron muchas cosas. Entonces no me di cuenta. Si alguien se hubiera atrevido a sugerirlo me hubiera negado en redondo. Desde niño aprendí a negarme en redondo, taparme los ojos, la nariz, la boca –lo que hiciera falta–. Siendo hijo único aprende fácilmente uno a negarse en redondo. Durante mucho tiempo pensé que Marta no había existido, que esos años en los que fuimos amigos no fueron parte de mi vida, que la pareja de ancianas que habitaron el chalé de al lado –una de ellas se dedicaba incansable a hornear galletas mientras la otra tejía jerseys de mangas larguísimas– habían vivido desde siempre ahí, y que yo nunca había sido capaz de caminar sin caerme por la cuerda floja –literalmente, digo, porque yo entonces era un funambulista profesional–.

Me convencí a mí mismo de que todo lo que vivimos Marta y yo no ocurrió en realidad, de que fue un sueño, algo lejano, algo de una infancia robada a otro. O tal vez ocurrió en ese mundo que creamos Marta y yo, los dos juntos, ese mundo que nos inventamos para escapar de lo demás. O más bien pasaron tantas cosas después de Marta, y tan aburridas, que su recuerdo se difuminó en el tiempo. El tiempo se las apaña bien para emborronarlo todo, lo envuelve de restos y tapa lo que hay debajo, como taparon el césped del jardín las cajas de cartón el día de la mudanza de Marta. De todo esto no te acuerdas, o mejor dicho, no quieres acordarte, hasta que te avisan para que te despidas de ella.

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Medium 9788483935606

Hoja de ruta

Patricia Esteban Erlés Editorial Páginas de Espuma ePub

Hoja de ruta

 

 

Ruta número 1

 

Dudas antes de iniciar la primera visita, como cuando debes elegir entre dos vestidos para una cita importante.

Sabes que dentro de la casa existen caminos desconocidos en los que sería mejor no adentrarse. Parajes que el fantasma de la abuela te aconsejaría no visitar, como aquel bosque de trufas en el que se perdían las niñas.

Rutas que son sin embargo las que tú prefieres emprender, desoyendo las voces que se cuelan por las rendijas de las puertas.

No entres en el armario de los niños, en el baúl olvidado del desván, en la cama vacía de matrimonio.

Pero quieres saber si de verdad existe el monstruo encerrado al que oías respirar en la infancia, cuando la casa se hundía en un silencio de sombras. Si se oculta, como siempre sospechaste, en el rebullo de sábanas desordenadas de la alcoba de tus padres.

No bajes la escalera, suplican los espectros.

Pisas cada peldaño con el vértigo del intruso en una casa ajena.

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Medium 9788483935415

El hijo del General

Juan Pedro Aparicio Editorial Páginas de Espuma ePub

El hijo del General

 

El ministro de la Guerra felicitó al General M. por no haber permitido que su hijo el oficial M. fuera destinado a una de las unidades que combatían en el frente bajo su mando. «Así nadie podrá acusarle de favoritismo» –concluyó el ministro–. El General discrepó respetuosamente. «No me felicite, señor. Lo he hecho para proteger a mi hijo. De haberlo tenido bajo mi mando me hubiera visto obligado a enviarlo a los lugares de mayor peligro y fatiga. Mientras que ahora será uno más entre los hombres de su unidad y tendrá mayores posibilidades de sobrevivir.»

 

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Medium 9788483935071

El imprevisible vuelo de los vencejos

Alberto Marcos Editorial Páginas de Espuma ePub

El imprevisible vuelo de los vencejos

 

Para confesarle a Carmen que está enamorado de ella, Fabio ha elegido la terraza al aire libre de un parque cercano a la estación. Llega pronto y se sienta en una mesa a la sombra del sol de primavera. La tarde está en pleno apogeo, los colegios acaban de terminar y las explanadas de césped y los caminos de arena se llenan de niños que juegan y gritan y corretean persiguiéndose los unos a los otros. No le molestan. Al contrario, se siente protegido por los pequeños estallidos de vida y tiene la sensación de que no puede pasarle nada malo. Los copos de semillas flotando en el aire, el polvo arenoso que levantan los que hacen footing, el cielo azul suavizante cuajado de vencejos.

Una camarera alta, de tez morena y largos rizos negros recogidos en una coleta, se acerca con la intención de tomarle nota.

–Todavía no, espero a una persona, gracias.

La camarera sonríe y apoya el pequeño cuaderno y el lápiz mordisqueado en su cadera. Lleva un delantal verde en la cintura y, más arriba, una camiseta negra con un generoso escote. Tendrá menos de la mitad de años que él. Y hay algo familiar en ella.

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Medium 9788483935354

Excepciones

David Roas Editorial Páginas de Espuma ePub

Excepciones

 

Per a Quim Monzó, des de l’altre costat del llindar

 

La noticia del tipo que no puede entrar en su casa se extiende rápidamente por la ciudad. Nadie quiere perderse el espectáculo. Los que ya lo han presenciado envían sms, fotos y vídeos a través de sus móviles. Desde las ocho de la tarde también puede verse en Youtube. En los periódicos y en los canales de televisión, que al principio se lo habían tomado a broma, se preparan para informar del suceso. Los telediarios de las nueve emitirán la noticia en riguroso directo.

Tres horas antes, Ignacio acaba de llegar al portal del edificio en el que vive desde hace más de veinte años. Abre, atraviesa el umbral e inmediatamente vuelve a encontrarse en la calle, de espaldas a la puerta, como si acabara de salir del inmueble. Ignacio es un hombre práctico y antes de arriesgarse a postular una conclusión apresurada, lleva a cabo tres intentos más, en los que también vuelve a fracasar. En el tercero de ellos ha introducido una variante: en lugar de intentar cruzar el umbral con todo su cuerpo, adelanta sólo su mano derecha, la cual aparece inmediatamente flotando frente a él, como si alguien la acabara de extender desde el interior del portal. Seguir intentándolo va a ser inútil. Pero Ignacio tampoco puede quedarse sin hacer nada, ni abandonar su hogar (aunque circunstancialmente no pueda entrar, ¿quién le dice que este fenómeno no pueda irse tan de repente como llegó?). Lo mejor será avisar a Gonzalo, el vecino del 2.º 1.ª, el único con el que se lleva bien. Llama al timbre y a través del micrófono del portero automático le explica lo que le ocurre y le pide por favor que baje a ayudarle.

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Medium 9788483935392

Las visiones

Edmundo Paz Soldán Editorial Páginas de Espuma ePub

Las visiones

 

Y un día, así sin más, las visiones aparecieron.

Sentado en el sillón de su escritorio, el Juez veía ingresar los últimos rayos del sol por las persianas entornadas de la ventana. Fumaba koft; volutas de humo aromático se elevaban hacia el techo de maderas cuarteadas por el trabajo incesante de los boxelders. Algún día ese techo se caería sobre él –o quizás los cimientos de la casa cedieran primero– y no quedarían rescoldos de los días en que administraba justicia en Nova Isa, cerca de esa cárcel que había sido su salvación. O quizás sí, algo sobreviviría. Sería inmortalizado en uno de los himnos que los irisinos cantaban en la ceremonia del jün. Uno burlón, acerca de que Xlött sabía cosas de los designios de este mundo a las que la filosofía del Juez no llegaba. Había visto los grafitis insultantes en las paredes de los distritos bajos de la ciudad. Debía estar orgulloso, compartía espacio con las proclamas de la llegada del Advenimiento y las consignas a favor de la insurgencia.

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Medium 9788483935781

Audaces

José María Merino Editorial Páginas de Espuma ePub

Audaces

 

1

 

Ruiz despertó muy pronto y se puso el telecasco, para ver la final de los Universales, que en aquellos momentos iba a empezar a disputarse en Montreal. Se encontraba lleno de optimismo, pues la noche había sido magnífica: Irina, que dormía a su lado, estuvo muy amorosa, sus abrazos fueron singularmente dulces, había habido entre los dos mucha complicidad risueña.

Un día de descanso, tu pareja plácidamente dormida junto a ti tras una noche apasionada, masticas una deliciosa galleta de soma, tu telecasco te transmite la imagen poderosa de los equipos mientras van saliendo al rectángulo verde, cuando termine el partido abrazarás otra vez a tu chica, a mediodía os iréis al parque de las lagunas a beber unas birras y a comer unas burgas. Por muy modesta que pueda parecer, esta es una forma de la felicidad.

No se habían sorteado todavía las porterías, cuando la imagen del campo de juego fue sustituida por la del rostro mofletudo, sonrosado, de Eli Peres. Ruiz se sobresaltó: «¿qué quieres a estas horas?», preguntó, molesto. «¿Estás despierto ya?». «Estoy viendo la final», repuso Ruiz, secamente. «Imposible, todavía no ha empezado». «Dime qué quieres de una divina vez». «Lo siento, pero tienes un trabajo urgente que hacer».

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Medium 9788483935620

Fisionomía

Juan Jacinto Muñoz Rengel Editorial Páginas de Espuma ePub

Fisionomía

 

Con un solo ojo en el hueco del esternón, y una barriga hendida que hacía las veces de fauces tragaderas, aquellos seres sin cabeza tenían una extraordinaria capacidad para reconocerse por las manos. La forma de las uñas, la prominencia de los nudillos, los pliegues y las líneas estaban para ellos cargados de un sinfín de matices.

Después de unos días viviendo en sus ciudades, comprendimos que no solo no podían leer ninguna de nuestras expresiones faciales, sino que bastaba con que nos metiéramos las manos en los bolsillos para poder pasar por un mismo individuo idéntico miles de veces repetido.

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Medium 9788483935446

Cosas del destino

Flavia Company Editorial Páginas de Espuma ePub

Cosas del destino

 

Testigos fueron los cielos y las tierras, los dioses todos y cualesquiera demonios, hadas o mágicos poderes que existir pudieran. Puse por testigo al sol y a la luna, a los animales de los bosques y de las junglas a sus fieras. A los clavos del cristo y a los bancos de la iglesia, a las vírgenes y a los santos, a las calles de todas las ciudades que juntos visitamos. Igualmente a los lagos en los que remé para ella y los ríos en los que nos bañamos, las praderas en que retozamos y los árboles a los que trepamos. Fueron testigos todos los ojos de todas las plumas de todos los pavos reales del mundo. Los libros de cada una de las bibliotecas a las que acudimos a consultar sobre las historias de amor más bellas. Los escondites más increíbles, recodos, montañas, cuevas. Los espejos, las ventanas y las puertas de tantos hoteles. Sus lámparas, sus alfombras y sus mesas. Iba a acabarse la luz, a hundirse el mundo, a parar de rodar el planeta, a desaparecer la vida. Iban a terminarse todas las estrellas, a secarse los mares, a pudrirse las raíces de todas las plantas de la tierra. Iba a llover para siempre o nunca más. A desintegrarse hasta la última célula. Iba a convertirse el mundo en un conejo, el conejo en un mago y el mago en chistera. Cualquier cosa iba a suceder antes que nuestro amor sufriese el mínimo resbalón, percance o pena. Sin embargo, pongo por testigo ahora a las botellas llenas de cerveza, y a las vacías, de que aquella que pasa por la acera de enfrente es ella y que el que va con ella no soy yo.

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Medium 9788483935736

13. La podadera

José Maria Merino Editorial Páginas de Espuma ePub

13. La podadera

 

Para el vigoroso crecimiento del cuento minúsculo es muy conveniente el arte de la poda: hay jardineros enloquecidos que sueñan con conseguir un minicuento que no precise texto, ni título.

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Medium 9788483935088

Imposibilidad del escenario

Andrés Neuman Editorial Páginas de Espuma ePub

Imposibilidad del escenario

 

Le propusieron interpretar al personaje protagonista, el despistado señor Juárez, y le pidieron que improvisara al máximo. Treinta años de fracasos y paciencia en el teatro cobraron de pronto sentido. Como sensacional actor que era, se le ocurrió faltar al estreno. Ningún escenario volvió a saber de él.

 

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Medium 9788483935545

Abonos naturales

Fernando Iwasaki Editorial Páginas de Espuma ePub

Abonos naturales

 

 

Los jardines del cementerio eran los más hermosos del pueblo, siempre umbríos y floridos, sembrados de es­culturas barrocas y adornados de cipreses majestuosos y soñolientos. Contra la opinión de todo el mundo, el alcalde lo convirtió en parque público y mandó construir un crematorio municipal, según el plan urbanístico y sus ideas de progreso. Pero entonces los jardines comenzaron a secarse y los vecinos protestamos al ayuntamiento, porque el viejo cementerio se volvió un lugar poco recomendable donde la mala vida crecía como la mala hierba. El alcalde organizó una cuadrilla de jardineros que trabajó de sol a sol, mas el cementerio siguió siendo un sitio peligroso porque algunos drogatas y travestones continuaron desapareciendo entre sus árboles y mausoleos. Los cipreses languidecen y el verdor de los jardines se extingue poco a poco. El alcalde no se entera y ahora quiere remover la tierra para instalar sistemas de riego. Tendremos que sacrificarlo igual que al anterior.

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Medium 9788483935828

Resurrección

Pablo Andrés Escapa Editorial Páginas de Espuma ePub

Resurrección

 

 

 

 

 

 

Ahora compartiremos el paisaje

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