2270 capítulos
  Título Autor Editor Formato Precio Mezcla
Medium 9788483935750

Cuentos del Barrio del Refugio

José María Merino Editorial Páginas de Espuma ePub

Cuentos del Barrio del Refugio

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935446

Romper el hielo

Flavia Company Editorial Páginas de Espuma ePub

Romper el hielo

 

Por la mañana, cuando yo llegaba a la biblioteca, él ya estaba allí, esperando a que abriésemos. Al cabo de un par de días empezamos a saludarnos con la mirada. Sin sonreír. Solo miradas. Nada más. Miradas cada vez más turbadoras. Seguimos así durante tres semanas. Los días festivos se me hacían eternos. Y de repente, un lunes, tras uno de los domingos más insoportables de mi vida, llegué y él no estaba. El corazón se me cayó a los pies, me tropecé con él y lo hice papilla. Me pasé el día entero hecha polvo, mirando la silla que solía ocupar mientras tomaba apuntes del primer tomo de la Espasa (su trabajo era para mí un absoluto misterio). A la salida, sin embargo, me aguardaba la gran sorpresa: me estaba esperando. Llevaba unas cuantas bolsas de supermercado llenas a rebosar. Se acercó y me dijo que había comprado cosas para la cena, que empezara a caminar, que me seguiría hasta mi casa. Y yo, como una loca, accedí. Cuando llegamos a casa, y una vez dentro, me di cuenta de la situación. Ni siquiera sabía cómo se llamaba. «Rápido, una copa», pensé. Algo había que hacer. No podía echarle. Mejor dicho, no quería echarle. Serví dos whiskies. Abrí el congelador para pillar unos cubitos. No había forma humana de arrancar de allí aquellas malditas cubiteras. Estaban pegadísimas. «¡Mierda de nevera!», me maldije por no haber comprado ya una nueva. Empecé como pude a hacer palanca con un cuchillo. Él se aporximó por detrás, puso sus manos sobre las mías dentro del congelador. Estaban tan calientes que consiguieron romper el hielo y desprender las cubiteras al mismo tiempo que yo me daba la vuelta para besar sus labios. De ahí.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935743

La toma de la colina

Juan Pedro Aparicio Editorial Páginas de Espuma ePub

La toma de la colina

 

El alférez dio orden de calar las bayonetas y los hombres se lanzaron al asalto. El enemigo, muy castigado por la artillería, presentaba un aspecto infame, pero se defendía con fiereza de bestia acorralada. Clavó su bayoneta en el pecho de un soldado. Trataba de recuperarla para que el peso de aquel hombre no le arrastrara, cuando vio cómo un oficial le apuntaba con su pistola. Supo que sería uno de los muertos del día. Y esa lucidez le brindó una enorme ligereza que pronto se hizo bienestar. Todo a su alrededor se había tornado azulado y suave, los bombazos, los jadeos y los gritos eran un susurro dulce y acolchado. El oficial enemigo le tendía la mano para ayudarle a subir a la cota más alta. Algo desconcertado comprendió que en la acción inmediata aquel oficial había sido muerto por su alférez. Le aceptó la mano y se dejó ayudar. El oficial exclamó: «¡Que hayamos tenido que llegar a esto para darnos así la mano!».

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935736

La otra parte

José Maria Merino Editorial Páginas de Espuma ePub

La otra parte

 

El viajero ha llegado cansadísimo al hotel y, sin abrir las maletas, ha llenado la bañera, se ha desnudado, se ha sumergido en el agua. Apoyados en la pared de la bañera, bajo los grifos, sus pies muestran la parte anterior, abanico de dedos que ha permanecido contemplando con fijeza durante mucho tiempo, atrapado por el sopor en que se conjugan el cansancio y el calor del agua, hasta que tiene la sospecha de que aquellas dos figuras simétricas no son unos pies, sino alguna incomprensible forma viva que le está contemplando a él con recíproca fijeza. Acaso no quiera dejarme salir de la bañera, piensa el viajero, antes de quedarse dormido.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935033

Días de sol en Metrópolis

Ángel Zapata Editorial Páginas de Espuma ePub

Días de sol en Metrópolis

 

Supermán daba vueltas al globo rompiendo la barrera del sonido, hacía cosas así, y en cambio hay gente, hay hombres más que nada, que se ponen a abrir una sencilla lata de berberechos y se rebanan las pelotas. Yo soy de esos. No estoy dotado de superpoderes. En absoluto. Pero Elvira está visto que no quiere enterarse, vive en su mundo, y no pierde ocasión –sobre todo esos días en que esperamos invitados– de confrontarme con mis limitaciones:

–Cielo: ¿podrías ir abriéndome estas latitas de berberechos?

–Ya; tú lo que estás buscando es que yo me rebane las pelotas, a que sí.

–Pues no, cielo. ¡Cómo iba a querer eso!

Supermán podía ver a través de los objetos sólidos. Ya no hay objetos sólidos. Los había hasta hace unos años. Pero ya no. Ahora sólo hay objetos que se acoplan y otros objetos que se desacoplan, larvas que viajan de un continente a otro, hay porteros armados con fusil que esperan a estar solos para hablar de la ruta de la seda. Va a ser de noche. Se anuncia un temporal. Y por eso se lo digo a Elvira:

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935866

Las especies protegidas

Hipólito G. Navarro Editorial Páginas de Espuma ePub

Las especies protegidas

 

1

Si en el plano físico una de las partes de su cuerpo más rápidas y mejor entrenadas acaricia en este momento la culata de una pistola preparada para cualquier eventualidad, en el plano digamos mental otra de sus partes no menos efectiva imagina arquitecturas imposibles, ciudades de pesadilla, escaleras que no conducen a ninguna parte, ventanas ciegas, puertas abiertas como bocas negras esperando a los habitantes ausentes, a él quizás, ¿quién sabe?

A la vez, sus planos físico y mental, los dos juntos, incómodamente doblados en un sillón de «escai» en medio del pasillo, luchan contra las ganas enormes de darse un paseíto y fumar un cigarrillo en un ambiente menos hostil, lucha inútil por otra parte, porque su compañero Pedro, saltándose todas las normas, dormita, o realmente duerme a pierna suelta, con los auriculares encasquetados oyendo tal vez músicas que se pierden en su sueño desde el aparato de radio escondido en un doble fondo de la bolsa con los bocadillos.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935606

Primeras maestras

Patricia Esteban Erlés Editorial Páginas de Espuma ePub

Primeras maestras

 

Supimos de la perfección por nuestras muñecas. Aprendimos de ellas los rizos inmóviles, las rodillas juntas si se usa falda, una sonrisa discretamente tintada de geranio y la mirada de vidrio limpio que debe mostrarse a los adultos con traje. Aprendimos también que ellas iban a sobrevivirnos, que vigilarían nuestra ausencia desde el mismo estante imperturbable, como gárgolas de habitación infantil. Nos enseñaron la muerte y ese día decidimos cambiar las reglas del juego, sonriendo, amables mientras tirábamos hacia atrás un poco más de la cuenta, al cepillar sus lustrosas cabelleras de niñas sombrías.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935309

Cabinas gemelas

Juan Pedro Aparicio Editorial Páginas de Espuma ePub

Cabinas gemelas

 

–Lo que les voy a contar a continuación ya no puede ocurrir ahora –dijo lord Leatherslade–, pero hace muy pocos años, antes de que existieran los móviles, para llamar por teléfono desde la calle era preciso entrar en una cabina. No me digan que no es una lástima cómo van desapareciendo esas cabinas rojas de nuestras calles, toda una amputación, como si nos quitaran las chimeneas de nuestros salones. Había cabinas solitarias, pero también las había de dos en dos y de cuatro en cuatro. Esta es otra historia, una más, de esos dos típicos tímidos ingleses TTIS, ella y él. Se han visto en una ocasión y se han gustado, de modo que han quedado para verse de nuevo. Ambos creen haber encontrado en el otro a su media naranja. Cada uno llega puntual a la cita, pero el otro no está. Su cita es en una confluencia de dos calles, pero una de las calles es un crescent que corta por dos veces a la otra. Cada uno de ellos elige una esquina y no se ven. Ella, tras media hora de espera, acude a una cabina de las cuatro que hay agrupadas en medio de la calle. Se siente humillada y quiere decirle que no puede ir. El teléfono de él no contesta. Entonces llama a una amiga que tampoco contesta. Necesita hablar con alguien y llama a otra amiga de menos confianza pero a la que cuenta su historia. Esta le aconseja que llame a su casa, que acaso él haya dejado un aviso. Así lo hace, aunque tiene que insistir pues su teléfono comunica. Al fin logra hablar con su madre quien le confirma que acaba de tener una conversación con el muchacho. Es él en efecto quien acaba de llamar y lo ha hecho, tras treinta y cinco minutos de espera, desde la cabina que da la espalda a la que ella está utilizando. Humillado también, ha preferido decir que no había podido acudir a la cita. Luego, ambos, con conciencia de profundo fracaso, casi de burla, salen sin verse cada uno por su lado y nunca jamás volverán a encontrarse.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935101

Los niños rotos

Mariana Torres Páginas de Espuma ePub

Los niños rotos

 

El niño pálido nació con una piedra en lugar de un corazón. La tiene dentro del pecho, palpita infatigable. Es una piedra antigua, pesada. Al igual que tantos otros mecanismos del cuerpo –de funcionamientos misteriosos por desconocidos–, la piedra corazón palpitó como cualquier otro corazón durante la vida del niño.

Pesó muchísimo para ser un bebé y, aunque su madre era una mujer fuerte y sacrificada, tuvo que hacerse con ayuda externa muy pronto ya que no era capaz de acunarle por sí misma. Cómo era posible que un bebé pesara así, no se lo explicaban. Cuando los médicos lo colgaron de los pañales en la balanza, se miraron unos a otros sin mediar palabra, no conseguían comprender cómo un cuerpo tan flaco podía albergar tantos kilogramos.

Lo último que podían imaginar era que el niño tuviera una piedra corazón.

Y eso que, al latir, casi podía verse a través de su piel translúcida. Se la veía bombear, algo más despacio que otros corazones. Era un bombeo fuerte, rítmico, casi tonal. Dormir con el niño al lado era como dormir con un reloj grave y cadencioso robado de otro tiempo. Su madre tenía miedo de que la piedra creciera hasta salírsele del pecho al niño y lo vigilaba durante el sueño. Pero las piedras no crecen como los corazones, la piedra corazón creció muy despacio, tan poco que el niño era flaco como un escualo, delgado como un río seco. Creció hacia arriba en lugar de crecer hacia los lados. Cuando el niño empezó a andar dejó de ser un problema para la madre y empezó a ser un problema para otros. Pasaba el día corriendo y rompía cada juguete que le regalaban. Y es que esa era una de sus cualidades: el niño pálido era tan fuerte que incluso a los cuatro años era capaz de levantar por encima de su cabeza objetos mucho más grandes que él. Tuvo problemas para hacer amigos porque les hacía daño sin querer, en cuanto jugaban al pilla-pilla era fácil que uno de los niños acabara con los metacarpos rotos.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935743

Volver atrás

Juan Pedro Aparicio Editorial Páginas de Espuma ePub

Volver atrás

 

En la pira, Fernando le dijo a Lisandro que, a pesar de las desgracias que últimamente le habían ocurrido, consideraba una inmensa suerte haberle conocido. «Me han impresionado especialmente vuestras ideas sobre el universo –afirmó–, sobre la tierra como una insignificante mota de polvo, sobre la falta de sustancia de nuestra existencia desde una perspectiva cósmica». Lisandro le escuchó complacido y sus pensamientos volaron por espacios siderales imaginando la incomprensible grandeza del Cosmos, con lo que su penosa situación pasaba a ser mucho menos que un accidente insignificante. El oficial que actuaba en nombre del Santo Oficio les interrumpió con un brusco «Ave María Purísima», como si los exorcizara. Luego leyó la sentencia que les condenaba a la hoguera por herejes, ateos e iludentes.

Encendieron la pira que pronto empezó a crepitar con fuerza. Lisandro se dirigió a su compañero de tormento. «¿De qué hablábamos, Fernando, hágame la merced de recordármelo?» Y es que deseaba recuperar a toda costa aquella sensación de bienestar que el oficial del Santo Oficio había interrumpido.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935699

La Nova 74

Juan Carlos Méndez Guédez Editorial Páginas de Espuma ePub

La Nova 74

 

 

 

Te llamas hoja húmeda,

noche de apartamento solo

Rafael Cadenas

 

 

 

Y claro que la mayor parte de ustedes no conocerá el Parque Bararida, ni la Avenida Vargas, ni La Nova 74, y mucho menos a María Emilia, la María Emilia de 1983 que es como decir una María Emilia muy particular, porque ese fue el momento en que también conocí a Alicia, ese fue el momento cuando probé mi primer whisky, cuando volví a ver a mi padre después de dieciséis años, pero sobre todo fue el tiempo de María Emilia, que también fue un poco el Parque, y la Avenida, y la Nova y María Emilia.

 

No voy a describirla ahora. O sí. Era muy delgada y tenía los pechos más lindos, más redondos, más erguidos que yo recuerdo. Porque eso es lo que yo veía siempre que iba a beber limonadas en la Nova 74 y ella paseaba entre las mesas. María Emilia tan delgada, tan feliz, con el busto alzado, satisfecha, alegre de saber que su cuerpo era una fiesta.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935255

Toreo remoto

Eduardo Berti Editorial Páginas de Espuma ePub

Toreo remoto

 

Contra los consejos unánimes, el célebre matador andaluz volvió once meses después de un accidente en el que estuvo cerca de perder la vida. Su regreso no pudo ser más comentado porque el torero, medio tullido en una silla de ruedas, fue depositado en el centro de la arena con una capa roja sobre las piernas, lo mismo que una manta, y otro torero –primo hermano suyo– decidió desde las gradas, provisto de un control remoto a botonera, hasta el menor desplazamiento de la silla. El matador se retiró aclamado por este raro toreo remoto, pese a que alguna fortuita interferencia estuvo a punto de empañar la jornada.

 

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935415

Felicidad conyugal

Juan Pedro Aparicio Editorial Páginas de Espuma ePub

Felicidad conyugal

 

La quise porque me dio la gana; ella no me quiso por lo mismo. Fuimos un matrimonio muy feliz.

 

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935736

Augurios

José Maria Merino Editorial Páginas de Espuma ePub

Augurios

 

Aunque no lo sepamos, el siglo xxi no ha comenzado aún. La mentira de los poderosos, las guerras ilegales, la sangre que los fanáticos hacen derramar, la desdicha del mundo, pertenecen todavía al siglo xx y a los anteriores. Cada noche echo los dados esperando una señal, estudio la alineación de los planetas, observo los posos del café. Esta mañana tres palomas blancas se posaron en mitad del cruce. Juntas, quietas, componían la figura de un excelente augurio. ¿Una señal del siglo nuevo? Un veloz motorista atravesó de repente la calzada. Una de las palomas se aleja cojeando. Otra vuela con aleteo herido. La tercera ha quedado destripada sobre el asfalto: sus plumas y su sangre componen una estrella que no puede ser benéfica. Habrá que seguir esperando.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935620

Backward VI

Juan Jacinto Muñoz Rengel Editorial Páginas de Espuma ePub

Backward VI

 

Entonces, toda la energía se concentró en un solo punto. Y el tiempo, como si de un calcetín se tratara, se puso del revés.

Ver todos los capítulos

Cargar más