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Medium 9788483935057

Durante el desayuno

Iban Zaldua Editorial Páginas de Espuma ePub

Durante el desayuno

 

The Stone Roses

The Stone Roses

Silvertone Records, 1989.

 

Te has despertado. El hueco de la cama a tu lado te informa de que ella se ha levantado ya, y echas una ojeada al reloj de la mesilla, en busca de confirmación: es domingo, y a esta hora debería estar en la cocina, frente a una taza de café con leche humeante, extendiendo la mano de vez en cuando hacia la bolsa de madalenas, con ese movimiento abúlico y a la vez elegante que no has visto hacer a nadie más. Ni ensayándolo podrías reconstruir ese gesto de Sara, su gesto al coger cada madalena. Se necesita toda una vida para lograr algo así o, mejor dicho, la combinación aleatoria de un tercio de vida, un cierto ambiente y unos genes concretos.

Eso es lo que has estado pensando mientras te incorporas un poco y apoyas tu espalda en el cabecero de la cama. Y entonces te acuerdas de un disco, uno que hace tiempo que no pones, el primero de The Stone Roses: un disco luminoso, como la mañana que anuncian los rayos que se cuelan por las rendijas de la persiana. Cuando conociste a Sara lo escuchabas una y otra vez, y llegaste a regalárselo, presa de ese impulso inútil que, al principio de una relación, lleva a las personas a intentar compartir sus gustos con sus parejas. Más tarde te cansaste un poco del disco, como ocurre con todo lo que se repite continuamente, y casi no lo has oído desde entonces. La carrera de The Stone Roses, además, se vino abajo con bastante rapidez, y ni siquiera llegaste a comprar aquel segundo disco que publicaron demasiado tarde, y tampoco los que sus miembros fueron editando, juntos o por separado, tras la desaparición del grupo. Aquel disco de The Stone Roses es como un iceberg en medio del océano.

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Medium 9788483935392

Luk

Edmundo Paz Soldán Editorial Páginas de Espuma ePub

Luk

 

La nave descendía. Me asomé por la ventanilla, observé las fronteras del mar y del bosque, las rocas blancas y afiladas en la ladera de la montaña contra la que se arracimaba la ciudad. Cuántas veces Luk y yo habíamos imaginado q’entre esas rocas había cavernas con monstruos harto más feroces que los que veíamos en la ciudad. Nos contábamos historias: algún día destrozarán los templos y los joms, serán los nuevos amos. Nos equivocábamos. La destrucción convivía con nos, presta a atacarnos en silencio.

Los oficiales que me esperaban en la base me saludaron solemnes, como si se apiadaran de mí. Sabían lo que ocurría; ingenuo, yo había querido mantenerlo en privado. Era natural que les interesara. Vivíamos asediados, con el miedo de que nos tocara lo que a otros. Despertábamos y lo primero que hacíamos era buscar un espejo, vernos la cara. Un movimiento raro de los músculos nos impelía a buscar un médico. Una decoloración en la piel que aparecía de pronto era motivo de ansiedad, de insomnio, de sueños con el fin del mundo (hacía tiempo que en nosa especie se había incubado el mal; nos solo éramos testigos del crepúsculo).

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Medium 9788483935019

Para los nudos, para las mareas

Ángel Zapata Editorial Páginas de Espuma ePub

Para los nudos, para las mareas

 

Deambula igual que cualquiera, no es esto lo que le diferencia de los demás, no podría serlo. Lo que sin intención por su parte le hace distinto son las bifurcaciones de su errancia, y el territorio latente, fugacísimo, que abren sus trayectorias.

Calles que llevan, en la lejanía, a un mar convexo, calles leprosas, con gritos atados a las carcasas de las fuentes, calles con balcones estremecidos, sumamente variables, en los que hombres que ocultan el rostro bajo una capucha de verdugo fuman al atardecer.

No sigue un rumbo preferente, nunca lo haría. Pero si alguna vez sus pasos se solapan con los pasos del día anterior, desemboca indefectiblemente en la plaza que tiene dos ríos verticales, dos cortinas de agua gemelas, perforadas aquí y allá por la angustia boqueante de unos extraños peces ciegos. La plaza-girasol, la llama.

¡Si algo fuese compacto!

A veces piensa con tristeza en la sabana, la sabana que un día, en la aurora del tiempo, se abrió en dos partes.

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Medium 9788483935057

En Playa Negra

Iban Zaldua Editorial Páginas de Espuma ePub

En Playa Negra

 

Nick Drake

Pink Moon

Island, 1972.

 

Supe de la existencia de un cantante llamado Nick Drake de una manera que poco tuvo de glamurosa o literaria: a través de la banda sonora de un anuncio de automóviles de la casa Volkswagen. La melodía, de un folk-pop extraño, me atrapó de inmediato. No me soltó hasta que pude averiguar de quién era.

La carrera del músico británico fue breve: nacido en 1948, murió en 1974, según algunos por suicidio. Solo llegó a publicar tres discos en vida: Five Leaves Left (1969), Bryter Layter (1970) y Pink Moon (1972). No tuvieron ningún éxito entonces: la música de Drake, delicada y oscura, no parecía hecha para aquella época. En la década de 1990, sin embargo, empezó a ponerse «de moda», y su influencia es innegable en muchos músicos contemporáneos. Por si fuera poco, más de uno afirma haberlo visto después de muerto, como a Elvis o a Jim Morrison: no hay señal más clara de su ascensión hacia la categoría de mito. Hoy día no es raro encontrar un disco de Drake –no siempre el mismo– en las listas de los mejores del pop-rock. La justicia poética, cuando llega, suele ser cruel: la falta de éxito fue, entre otras razones, uno de los motivos que llevaron a Drake, supuestamente, al suicidio.

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Medium 9788483935156

Rebobinando

Andrés Neuman Editorial Páginas de Espuma ePub

Rebobinando

 

Entonces no quiero verte más, le gritó ella haciendo ademán de abandonar la mesa. Siguió sentada, mientras él mantenía una sonrisa demasiado socarrona como para resultar tierna. Acababa de encender un cigarrillo. Él le dijo: Lo siento, Laura, pero yo he sido siempre un hombre libre, sobre todo de noche. Cabrón, contestó Laura, ¿cómo puedes venir aquí y hablarme con esa tranquilidad sin que se te caiga la cara de vergüenza? El camarero se retiró. Jorge pidió un café solo. Ella no decía nada. Tenía delante una taza con una cuchara pegajosa sobre el plato. Dentro de la taza se veía una espuma sucia, color tierra. Cómo estás, mi amor, saludó Jorge. Laura bebía su café cortado absorta en algún punto indefinido entre las mesas, un punto demasiado cer­cano como para ver llegar a Jorge, aunque demasiado lejano de sí misma como para no intuir de todas formas que él se acercaba. Estaba hermosa y destruida, un poco menos rubia por la tristeza. Al principio él había dado varios pasos decididos, como siempre que se encontraba con ella sabiendo que llegaba tarde. De pronto, mientras entraba en la cafetería, vio a Laura y una silla vacía enfrente, lo mismo que dos seres solitarios que conversan en voz baja.

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Medium 9788483935743

El premio

Juan Pedro Aparicio Editorial Páginas de Espuma ePub

El premio

 

Era una barraca de tiro de escopetas de aire comprimido. Una diana activaba una cámara que fotografiaba en ese preciso momento al autor del disparo. Otra anunciaba el porvenir al accionar una pequeña puerta de la que, por ejemplo, salía un muñeco vestido de novio o una muñeca vestida de novia o un coche o un avión o un barco, indicando que pronto habría una boda o un viaje. Braulio Cordero dio en la diana al tercer intento pero no se abrió ninguna puerta. Discutió con el encargado. «Si no se abre por algo será», le advirtió éste. Pero Cordero no se conformó y casi llegaron a las manos. Al ­encargado se le disparó entonces la escopeta que manipulaba, con tan mala suerte que le dio a Cordero en un ojo. Mientras lo llevaban al hospital, la pequeña puerta se abrió y salió un muñeco al que le faltaba el ojo derecho.

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Medium 9788483935057

Huevos

Iban Zaldua Editorial Páginas de Espuma ePub

Huevos

 

The Smiths

Hatful of Hollow

Rough Trade Records, 1984.

 

(Para Giorgio Bassmatti)

 

[El siguiente texto, evidentemente, no lo he escrito yo: me llegó por correo hace un tiempo, meses después de la publicación en euskera de este mismo libro, Biodiskografiak (Erein, 2011). De hecho, por aquella época yo andaba ofreciendo una serie de lecturas de algunos de aquellos cuentos, en compañía de los músicos Xabier Montoia e Ibon Rodríguez. Y uno de los relatos que leía en aquellos recitales era «La culpa no fue mía», que escribí basándome en el primer elepé de la banda británica The Smiths. Tras no pocas dudas, y teniendo en cuenta que la carta aludía al libro que el lector tiene en sus manos, he decidido incluirla aquí, pese a que, por razones evidentes, no figura en la edición original del mismo. Lo único que he añadido, aparte de la dedicatoria y esta nota introductoria, es el título].

 

Estimado señor Zaldua:

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Medium 9788483935316

Manda aquí

Javier Sáez de Ibarra Editorial Paginas de Espuma ePub

Manda aquí

 

Bajo las albas estrellas impertérritas de un cielo inmediato, en incitante música alegre envuelta, no de las esferas, bajo la orden de su función doméstica como gran señora de casa impulsada, esta, también otra luminosidad por nombre Aurora Lozano, mujer esposada, las dos manos por delante de alguna pulsera adornadas, empuja, tensos los brazos, la cabeza levemente inclinada hacia el futuro, por añadir velocidad a la prisa antes en ella misma hecha de tiempo que en el horario inflexible de otros astros, el carro por el centro comercial prestado a trueque de otro disco que sin tocar se lleva y se retorna*.

Ha, en él, hebdomadarios vegetales introducido, algunas conservas de inevitable consumo cuando por el de la jornada laboral alargamiento no hayan tenido otra clase de cena más, supuestamente, sana, tiempo de preparar. Así mismo tallarines, fettuccini, espaguetis, arroz, de aceite del girasol extraído una botella, leche embalada en cartones, vino de uva tinta embotellado, de patatas fritas bolsas, para ella dietéticas galletas, corrientes para los demás miembros de su familia, a discreción copos de maíz, sumandos de chocolate y mermelada en sendos envases, un recipiente de mantequilla, hasta la media docena de cuajadas, varios yogures, pasta dentífrica en su tubo alineada, un par de guantes de látex para la señora que es ella, desodorantes de dos tipos y marcas, calidades acaso, una loción para después del afeitado: explícito encargo de su cónyuge, una maquinilla femenina, discreta, ah, y dulce de membrillo, y queso semicurado, al que añadir una bolsita de otro reducido a polvo para gratinados recomendable. Algunos artículos más de los que aquí no se hallará mención y, de mero capricho, su frasco de pepinillos, otro de banderillas y un último de quesitos en aceite que la ocasión que para la degustación reservaron les había encantado a los cuatro**.

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Medium 9788483935736

17. Minicuentos carnívoros

José Maria Merino Editorial Páginas de Espuma ePub

17. Minicuentos carnívoros

 

Ojo, entre las formas de la ficción brevísima hay algunas carnívoras, que llegan a morder. Pero solo se las puede identificar desde la experiencia. Lo mejor es no acercarse. Si las ves muy hurañas, da un rodeo.

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Medium 9788483935620

La segunda Babel

Juan Jacinto Muñoz Rengel Editorial Páginas de Espuma ePub

La segunda Babel

 

La segunda vez que decidieron construir una torre para llegar al Cielo, Él estaba demasiado ocupado como para haber notado nada extraño. Hacía milenios que no les prestaba ninguna atención. Ellos, pese a sus múltiples lenguas, lograron entenderse los unos a los otros, y encumbraron la construcción más alta que nunca antes se hubiera levantado sobre la superficie de la tierra. Ahora Él sigue en sus cosas, y a través de la serpenteante pendiente de ladrillo y argamasa los hombres empujan una enorme guillotina.

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Medium 9788483935743

En la arena

Juan Pedro Aparicio Editorial Páginas de Espuma ePub

En la arena

 

No era conveniente hacer amigos entre los gladiadores porque el día menos pensado tendrías que enfrentarte a muerte con aquel al que más querías. Y ese día había llegado. Marcelo tenía que herirle con su espada y él tenía que intentar echarle la red y atravesar su cuello con el tridente. Si trataban de evitarlo ambos serían muertos allí mismo por la guardia pretoriana. Percibió el su­frimiento de Marcelo. La lucha que se desarrollaba en su interior. ¿Cómo pelear sin herirle? ¿Cómo defen­derse sin matarle? Y adivinó que Marcelo había decidido ser fiel a aquella amistad aun a riesgo de su propia ­vida. Se supo incapaz de corresponderle y sintió algo así como celos de alguien tan digno y superior. Eso le bastó para encontrar las fuerzas que necesitaba. Le lanzó la red a las piernas, lo derribó y cuando el César inclinó el ­pulgar hacia abajo no dudó en hendir el tridente en su garganta.

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Medium 9788483935156

Primera luz

Andrés Neuman Editorial Páginas de Espuma ePub

Primera luz

 

Las jabalinas blancas alcanzaban a tocar, a través de la persiana, sus nalgas de mapamundi. Algo muy claro se derretía detrás de la ventana. Al verme solo, el rectángulo de la cama de matrimonio me pareció un territorio demasiado vasto: Bianca había huido. Entró al cuarto de baño. Se oyó un fino correr de agua, la explosión de la cisterna, una tos delicada. Entonces la arquitectura barroca de Bianca irrumpió de nuevo en el dormitorio. Me preguntó si pensaba quedarme mucho rato. Yo le dije que haría lo que ella quisiera. Bianca sonrió y se marchó a la cocina. Me impresionó verla descalza. En realidad, no se había puesto ninguna ropa al levantarse. Pero yo esperaba que se pondría al menos unas pantuflas, o esos diminutos calcetines rojos que ella suele usar, para saber si encontraba alguna diferencia de temperatura entre yacer conmigo y deambular por la casa.

De Bianca me gusta ese roce de bolsas de arena entre las ingles. Y me gusta el compás desarreglado de las nalgas, que se vuelven tirantes como un arco cuando se agacha un poco. De espaldas, sus caderas se ofrecen ligeramente hundidas para su robustez: allí donde uno esperaría ver sobresalir dos soberbios panales, se le forman en cambio unos encantadores huecos que aparecen y desaparecen mientras ella camina. Hace años que conocía a Bianca, y años llevaba deseándola entera. Claro que, al principio, yo había sido demasiado joven y ni siquiera podía soñar con un fracaso: debía conformarme con la fiebre silenciosa de mi cuarto, imaginando un porvenir de palabras ardientes y sudores de bestias. Había crecido casi enfermo, modelando mi deseo por Bianca cada vez que me tocaba. Más tarde llegó la edad y su momento. Con él llegaron también las dudas: ¿cómo decírselo? Por fin cayó otro invierno sobre Roma. El frío me ayudó a decidirme. Aquel año empecé a cruzar algunas palabras con ella durante mis salidas nocturnas. La veíamos pasar por la Via Veneto y alzábamos nuestras botellas de cerveza, le gritábamos cosas y reíamos; yo deliraba. Necesitaba abrir el cofre de sus nalgas. Necesitaba respirar a Bianca.

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Medium 9788483935736

8. Orientaciones

José Maria Merino Editorial Páginas de Espuma ePub

8. Orientaciones

 

En el Jardín Literario resuenan los versos y los diálogos teatrales, se habla en todas las lenguas y desde todas las formas de la conjugación verbal. En él se suceden los senderos, las escalinatas, los bosquecillos, las colinas, los estanques, las acequias con sus puentecitos, los cenadores. Está la pérgola de las elegías, el camino de los sonetos laureados, los parterres de la poesía de la experiencia y el pabellón en cuya columnata se enredan los poemas del conocimiento, la colina de las novelas totales y la loma de los best-sellers, hacia la parte de los lavabos. A veces hay laberintos, y en ellos pueden encontrarse lectores de mirada extraviada, que ya ni siquiera recuerdan cómo se pregunta por la salida de emergencia.

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Medium 9788483935279

El cartero

Flavia Company Editorial Páginas de Espuma ePub

El cartero

 

Piensa que el tiempo se le ha encogido como si lo hubiese metido en la lavadora con un programa equivocado. Pero sigue viva. Y es escritora. Los escritores vivos escriben. Es su deber. Qué gran palabra. Las grandes palabras dan grima. Quiere descartarlas. Para escribir con palabras pequeñas debe realizar una búsqueda de temas que las permitan. Recuerda algunas cosas que pueden incluso resultar útiles a los demás, no en el sentido en que lo sería un libro de autoayuda, no, sino más bien en el sentido en que lo es una información correcta para que sustituya a otra equivocada.

Decide poner el colofón a alguna historia cuyos protagonistas desconozcan el final o alguna parte esencial de la misma. Recuerda su inveterada preocupación por el cartero de su madre, al que siempre le ha imaginado una familia, unos descendientes sumidos, como el propio cartero, en la incertidumbre, el desconcierto e incluso la desconfianza hacia el prójimo a causa del trato que le dispensó la madre años atrás.

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Medium 9788483935743

Precauciones

Juan Pedro Aparicio Editorial Páginas de Espuma ePub

Precauciones

 

Aquel Diccionario Enciclopédico de 128 tomos, que me correspondió en herencia, me gustaba porque, aunque era muy antiguo, parecía poco usado. Un día en que lo hojeaba encontré en la página 33 del tomo 33 una cuartilla suelta con unas pocas palabras escritas. Decían: «Si lees esto quienquiera que seas, toma precauciones. Mi nombre no importa. Lo relevante es que entré un día en estas páginas y todavía no he encontrado la salida. Es lo que tienen estos diccionarios». Me he preguntado con frecuencia quién sería el autor de tales palabras, pero lo cierto es que me ha dado miedo volver a consultar el Diccionario.

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