2270 capítulos
  Título Autor Editor Formato Precio Mezcla
Medium 9788483935125

El grito y el silencio

Clara Obligado Editorial Paginas de Espuma ePub

El grito y el silencio

 

A Isabel Romero

 

Conocí a Norma a principios de los ochenta, en la cola de la Biblioteca Nacional, mientras intentaba sacar un carné de lectora. El empleado, un perfecto modelo de funcionario franquista, desconfiaba de mí negándose a dármelo sin avales. Yo no los tenía, ¿a quién pedirle una firma, si acababa de llegar al país? Así que comencé a discutir con él, y una larga cola inquieta se formó a mis espaldas.

No me gustan las bibliotecas porque no dejan fumar, y con mucho gusto hubiera mandado al funcionario al demonio, pero aquello era ya una cuestión de honor; además, necesitaba un libro. Tengo un aire altisonante cuando me indigno, un tono que no ayuda y cae mal a funcionarios de este estilo quienes, sin duda, piensan: vaya con la sudaca.

En este punto ciego estaban las cosas cuando alguien me tocó el hombro. Me di la vuelta y topé con una mujer, de más o menos mi edad, alta y delgada que, desde su altura olímpica, sonreía como si nos conociéramos:

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935286

Siempre hay un momento

Felipe R. Navarro Editorial Páginas de Espuma ePub

Siempre hay un momento en que un escritor escribe un cuento como este, porque todos los escritores se ven zarandeados en algún momento por una guerra o una crisis; o por ambas

 

Al despegar quedan en tierra una mujer, dos hijos –niño, niña–, dos préstamos hipotecarios y uno personal impagados, y casi tres años de paro –la realidad es más dolorosa que la más dolorosa metáfora–; un hombre sentado en la panza insomne de un avión no logra evitar secarse los ojos humedecidos –¿la familia, el desempleo, los préstamos?– una vez que la luz de los cinturones ya se ha apagado.

Tras varios saltos por medio mundo el hombre dejará finalmente su maleta en un hotel a más de catorce mil kilómetros de su familia, de sus préstamos impagados y de su país, que se desangra y desintegra lentamente. Después deshará su maleta, trabajará por vez primera de nuevo tras casi tres años, y sentirá que su existencia vuelve a poseer utilidad, para él y para esa familia que apenas sabrá de él en mucho tiempo más allá de las transferencias bancarias y los correos, correos que van y vienen a veces con fotos que el hombre apenas se atreve a mirar porque su razón y ánimo se desbaratan en esos momentos.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483936016

El prana, Sevilla el lunes ¿se come?

Javier Sáez de Ibarra Editorial Páginas de Espuma ePub

El prana, Sevilla el lunes ¿se come?

 

¿Que el prana se come? Sevilla el lunes. El martes, ponemos Zaragoza. Valencia la mayor el miércoles, sea puntual Gómez, el jueves lo quiero en San Sebastián, ¿sabe el chiste de También Tan Tebatián? Algún día que tengamos un rato se lo cuento. El jueves no se mueve. ¡Ah!, que le he dicho en San Sebastián, ¿ve usted?, jajá, qué gracioso, el viernes, el viernes no se mueve, me hace el informe completo, a las doce la junta, una copia por cabeza, hable con García primero que él lo presenta, pero usted no se me pierda por las dudas. El sábado organizamos de nuevo.

El prana se come. Es una tradición milenaria del extremo oriente que se ha transmitido de generación en generación pese a los intentos en contra de grandes intereses por sofocarla. No lo han conseguido, sin embargo, y esa opción espiritual, desesperada, aún se mantiene en círculos secretos de iniciados con los que, aunque resulte difícil, no es completamente imposible contactar. Yo lo he intentado…

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935545

El horror en los sueños

Fernando Iwasaki Editorial Páginas de Espuma ePub

El horror en los sueños

 

 

Hay pesadillas que nunca nos abandonan y que envejecen con nosotros, añadiéndole al terror primigenio los temores de la edad, las heridas del amor y el dolor de la experiencia. De niño soñaba que me seguía un hombre con las manos en los bolsillos y que esas manos delataban su naturaleza monstruosa: patas de pollo, dedos de lombrices o hierros retorcidos. Con los años aquel hombre ha cambiado muchas veces de rostro, espantándome de nuevo con su horror antiguo. Otra pesadilla es la de la mujer que se ríe bajo la máscara china. De niño me aterraba ignorar quién era y ya de mayor me inquieta sospechar quién es. Pero la peor es la del leprosorio: cuando era niño descendía a la cueva para ayudar a Ben-Hur a encontrar a su madre, temiendo en realidad descubrir a la mía. Ahora en mis sueños le pido a Judá Ben-Hur que baje solo, porque sé que mi madre se pudre ahí abajo y no deseo que salga.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935507

Soñatriz

Paola Tinoco Editorial Páginas de Espuma ePub

Soñatriz

 

Empecé a cobrar por auxiliar a personas con crisis nerviosas durante mi estancia en la cárcel. Sin proponérmelo, les ayudaba a recuperar sus sueños. Yo no sabía que podía hacerlo, incluso pensé que era una locura nacida del encierro. Lo cierto es que todavía hoy no he enloquecido. O eso creo. Y he podido continuar con este oficio, si es que puedo llamarlo así, al terminar de pagar mi condena. Ahora estoy aquí, esperando a mi siguiente cliente, en la entrada del Hotel L’Arc.

No son pocas las veces que los empleados de la recepción murmuran cuando me ven en la salita de espera «este no es un hotel de paso» y yo les recuerdo, en voz alta que no soy una prostituta a pesar de su sonrisa irónica al responder «seguro que no». Me han visto más de una vez a la espera de hombres y mujeres, me ven entrar acompañada a las habitaciones y sólo imaginan sexo. Nadie creería que sólo entramos a dormir. Pensándolo bien, yo en su lugar tampoco lo creería.

No importa cuántas veces se lo diga, ellos seguirán con la idea de que cobro por unas horas de placer. Y en cierta forma, lo hago, aunque no como ellos suponen: doy placer porque soñar es una delicia.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935309

La boca

Juan Pedro Aparicio Editorial Páginas de Espuma ePub

La boca

 

–No tengo ningún reparo en contarles algo que me pasó a mí mismo –dijo lord Cheddington–. Fue en un cocktail de embajada, ya no recuerdo en qué embajada, quizá en la francesa. Me entretuve hablando con una joven diplomática, guapa, con unos ojos verdes y grandes y un cuerpo precioso, aunque no muy alta. La había visto en ocasiones anteriores y habíamos hablado algo. En esta ocasión hablamos más.

–Soy vegetariana –me dijo categórica, tras hacer un mohín de rechazo ante una bandeja de pinchos morunos que sostenía un camarero.

–¿No tomas ni pescado? –le pregunté.

–Solo carne humana –me replicó.

Enarqué las cejas.

–Carne de hombre –añadió–. Es lo que más me gusta. Me como al menos uno al día.

Vi enseguida que no era un chiste sino un tropo. Quería decirme que se acostaba con uno o más hombres cada día. Y me explicó la razón: recién divorciada de un marido tan controlador como aburrido quería resarcirse. Escruté con mucho interés sus ojos. Vi en ellos una coquetería inequívoca. Pensé algo. Era grande la tentación. Lo pensé un instante que me pareció eterno. Ella me sonreía. Tuve entonces el vislumbre, tras los labios hermosos, de unos dientes menudos pero muy afilados que podían amputarme un dedo de un solo mordisco. Me estremecí solo de pensar en lo que podría perder si intimaba con ella y me alejé con delicadeza, pero con prisa. He de confesar, sin embargo, que me ayudó mucho oírle decir que excluía de sus encuentros caníbales a los hombres casados.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935606

Tierra en los ojos

Patricia Esteban Erlés Editorial Páginas de Espuma ePub

Tierra en los ojos

 

Y de repente mi hermana Leonor se incorporó dentro de su ataúd y me apretó el antebrazo. Lloré de felicidad, pensé que después de todo Dios había atendido mis plegarias y su muerte no había sido más que una pesadilla. Pero entonces ella soltó una carcajada de ultratumba y dijo todo aquello de que llevaba diez años acostándose con mi marido en mis narices, sin que yo me enterara de nada porque era tonta perdida. Luego volvió a morirse y yo me pasé el resto del velorio con los ojos secos y su mano entre las mías, clavándole el filo de una llave en la palma hasta que cerraron el féretro.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935736

20. Mutaciones

José Maria Merino Editorial Páginas de Espuma ePub

20. Mutaciones

 

También las mutaciones son interminables, y solo el talento del jardinero, que también debe saber lo suyo de biología, permite que encontremos un minicuento nuevo y sorprendente en eso que tantas trazas tiene de aquel relato brevísimo que nos deslumbró una vez, y que acaso escribió un tal Chuan Tzu hace cientos y cientos de años.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935446

Ver las estrellas

Flavia Company Editorial Páginas de Espuma ePub

Ver las estrellas

 

Pasó a buscarme por casa, a las nueve en punto. Iba vestida con una blusa ligera, transparente, y una falda corta de lo más sugestiva. Hacía un calor asfixiante. Yo, aunque las odiaba, me había puesto las bermudas color café y una camisa de algodón. Nos besamos sin parar durante varios minutos en cuanto me subí al coche. Creí que nos lo montábamos allí mismo. Pero no. La idea era llegar a la playa y celebrar de una manera romántica nuestro primer aniversario de noviazgo apasionado. Con cava, copas de cristal y fresas. Carlota conducía tranquila, como si no tuviéramos prisa. La espera hace que el deseo resulte doloroso y yo estaba ya hecho polvo. Pero al fin llegamos. Allí estaba el mar y la arena y la orilla y la noche en la que esconder nuestra intimidad al aire libre. «¡Qué gusto!», dijo ella. «¡Desde luego!», respondí yo mientras, una vez descalzos, caminábamos hacia el agua cargados con la neverita con su cava, las copas, la lona, las velas, las fresas y los condones. Extendí la lona sobre la arena tan deprisa como pude. Entonces Carlota se sentó y cuando yo estaba a punto de caer sobre ella, exclamó: «¡No, no! ¡Quieto ahí! Primero el cava. Trae las copas». Armado de paciencia y de una copa por mano, esperé a que cogiera la neverita, sacara todo lo necesario y, finalmente, se dispusiera a descorchar la botella. Debíamos seguir paso por paso el rito de la celebración. En el fondo, me hacía gracia ese empeño suyo en adornar lo de siempre. El estallido del tapón al salir y el impacto certero y casi mortal que recibí por sorpresa en la entrepierna fue todo uno. Sentí un profundo mareo y me desplomé cuan largo soy, boca arriba, con los ojos bien abiertos. Lo sé porque lo que más recuerdo de aquella noche es justo aquel instante en el que vi las estrellas. Todas. De ahí.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935859

La muerte del servicio

Pedro Ugarte Editorial Páginas de Espuma ePub

La muerte del servicio

 

La propuesta de Jon Kepa me pareció un rapto de sentimentalismo inoportuno. Cuatro amigos, veinte años después, volviendo en pleno invierno a la ría de Guernica, escenario de antiguas correrías. Un fin de semana en la casa del embarcadero. Recordar los viejos tiempos. ¿Fueron aquellos, de verdad, los viejos tiempos? ¿Y habíamos envejecido lo suficiente para hablar de esa manera? El solo hecho de formular esas preguntas era la antesala de la auténtica y odiosa vejez. Lo cierto es que las cosas habían cambiado mucho en veinte años, pero yo me había propuesto no mostrar ninguna debilidad ni permitirme un resquicio de nostalgia. Qué demonios, las cosas habían cambiado, claro que habían cambiado. ¿Por qué no iban a hacerlo? Lo preocupante habría sido que nada hubiera cambiado en tanto tiempo.

Ramón era notario, pero seguía tan serio y tan callado como cuando nos acompañaba en nuestras juergas, siempre dos pasos atrás, adoptando el papel de testigo leal y silencioso. Llevaba quince años casado con una mujer más larga que alta, más flaca que delgada, que no miraba a los ojos, hablaba en voz muy baja y mantenía una dieta de salvado, fruta y vegetales. No tenían hijos y nunca aclararon si aquella había sido una decisión voluntaria o una doméstica tragedia, una de esas tragedias que se mascan, en silencio, a lo largo de toda la vida.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935620

De la pintura rupestre al lenguaje del futuro

Juan Jacinto Muñoz Rengel Editorial Páginas de Espuma ePub

De la pintura rupestre
al lenguaje del futuro

  'alp bet alfabeto 

                    

0110000101101100011001

1001100001011000100110

01010111010001101111

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935743

Náufragos

Juan Pedro Aparicio Editorial Páginas de Espuma ePub

Náufragos

 

El barco se hundió muy rápidamente, sin tiempo para organizar la evacuación. Ella llevaba el mismo biquini con el que tomaba el sol sobre cubierta, tumbada precisamente sobre la lancha que la había salvado. A su espalda oyó un jadeo y se volvió. Era un hombre al que ayudó a subir. Se trataba del camarero con el que había discutido, un sudamericano de pelo lacio y mirada impertinente. Miró sus hombros y sus brazos musculosos con la aprensión de quien se halla ante las fauces de un cocodrilo. Cuando divisaron un barco a lo lejos, se alzaron para pedir socorro. Ella gritaba con tal desesperación que él se asustó, como si la hubiera violado

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935545

Resaca

Fernando Iwasaki Editorial Páginas de Espuma ePub

Resaca

 

 

Ya no recuerdo de quién era el cumpleaños, sólo sé que bebimos y fumamos hasta terminar en el club de alterne de las rumanas. No sé cómo llegué a mi piso ni qué hora sería cuando desperté, pero al levantarme vomité dolorosamente, como si algo animal se resistiera a ser expulsado de mis entrañas. De pronto cayó: era una especie de huevo duro, palpitante y gelatinoso, que se retorcía por el suelo con los pelos pringados de vómito. Preso de asco lo envolví en papel higiénico, lo arrojé al retrete y tiré de la cisterna. Ya me había olvidado de aquella cosa hasta que esta mañana entré al baño y algo me penetró por el ano mientras leía distraído. Escocido y horrorizado, me estrellé contra las paredes, me golpeé el estómago y tragué cosas innombrables hasta provocarme un vómito doloroso y desgarrador. Después de la última arcada, sentí un fragor de roedores en las tripas. Ahora son dos.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935255

Demasiado temprano

Eduardo Berti Editorial Páginas de Espuma ePub

Demasiado temprano

 

Luego de estar diez años casada con un hombre llamado M., mi amiga L. quedó viuda. Sólo volvió a casarse tras dos años de luto y enseguida tuvo un niño, su primer hijo varón, al que también bautizó M., a pesar de la oposición general. A medida que este niño crecía, todos los amigos de L. fuimos advirtiendo que sus rasgos eran poderosamerite idénticos a los del finado esposo; sin embargo, nadie osaba mencionar este asunto en su presencia. Ocurrió mucho después, cuando M. hijo era ya un veinteañero, que mi amiga hizo alusión a este fenómeno. Nos hallábamos a solas, un domingo por la tarde. Primero me contó que había escondido las antiguas fotos de su marido muerto para que el padre del niño no advirtiese el evidente parecido; al instante me dijo que estaba convencida de haber cometido un craso error, el de quedar embarazada demasiado temprano, cuando su segundo matrimonio «todavía estaba muy fresco». Creía mi amiga que si hubiera dejado pasar más tiempo, su hijo nunca habría adquirido el aspecto de M.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935415

Viajero enamorado

Juan Pedro Aparicio Editorial Páginas de Espuma ePub

Viajero enamorado

 

Sostiene nuestro filósofo máximo que el enamorado lleva siempre dentro de sí a su amada, «encantamiento» llama a ese fenómeno. El problema se le suscitó al joven Isidoro cuando, así de «encantado», pretendió subir a un avión. En el momento de facturar el equipaje la azafata de tierra le exigió el billete de su enamorada.

 

Ver todos los capítulos

Cargar más