2270 relatos
Medium 9788483935255

Otro dinosaurio

Eduardo Berti Editorial Páginas de Espuma ePub

Otro dinosaurio

 

Cuando el dinosaurio despertó, los dioses todavía estaban allí, inventando a la carrera el resto del mundo.

 

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935972

Tú sabes quién eres

Alberto Chimal Editorial Páginas de Espuma ePub

Tú sabes quién eres

 

–Sus amigas empezaron a notar que algo pasaba en enero. O febrero, quizá. Mucho tiempo después de que yo comenzara.

»Antes de ese tiempo pudo guardarse todo. La tensión tardó mucho en ganarle. La preocupación. Lo más que Sonia dejó ver fue una serie de detalles de poca importancia, y nadie se molestó en unirlos ni en interpretarlos. Un día cerró su cuenta de Twitter. Poco después cerró la de Facebook. Usaba la segunda un poco más que la primera pero en ambos casos la gente, incluyendo sus amistades cercanas, tardó en enterarse. Luego cambió de número celular. ¿O se dice móvil? No importa. No desechó el aparato que ya tenía: simplemente dejó de usarlo, compró otro (uno más barato: de los que solo sirven para hacer llamadas y no tienen aplicaciones ni acceso a internet ni nada parecido) y pidió a esas amistades más cercanas, por teléfono y por correo electrónico, que anotaran el nuevo número.

»Y después, como algunas de esas amistades tampoco dieron señas de haberse enterado, tuvo que reabrir nuevamente sus cuentas de redes sociales, por un tiempo, para enviar más avisos de su nueva información de contacto.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935163

El ritual

Fernando Iwasaki Editorial Páginas de Espuma ePub

El ritual

 

Abajo mi papá está bien molesto y dice que cuando los agarren él les va a sacar la mierda. Mi mamá y María Fe están llorando y también dicen que cómo pudo pasar algo así. Parece que se han robado el cadáver de Dieguito, que han profesado su tumba o una cosa por el estilo. A mí no me dejan estar abajo porque dicen que soy muy chico, pero yo sé un montón de cosas y seguro van a querer que les cuente. Me da miedo estar aquí arriba. La casa huele a muerto, a podrido.

El Dieguito comenzó poniéndose todo aburrido: le prohibían jugar pelota y paraba metido en la cama. Ya desde esa época mi mamá lloraba mucho, pero creo que ahora está llorando más. A veces se escapaba de su cuarto para jugar conmigo y me prestaba su «Lego». Se había vuelto más bueno, ya no me pegaba tanto y hasta me contaba secretos. «¿Sabes, Sebastián? –me dijo un día–. Mi mamá me ha dicho que me van a llevar donde un doctor amigo del tío Luis Carlos y que después nos vamos a Disneyworld». Nos reímos un montón y le pedí que me trajera un «Dumbo» como el que tenía el gordito Arízaga, pero en verdad me daba pica.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935873

La vuelta al día

Hipólito G. Navarro Editorial Páginas de Espuma ePub

La vuelta al día

 

Los últimos agostos, desde hace ya unos cuantos años, Julia y yo practicamos la bonita costumbre de levantarnos a mediodía, sin prisas, después de haber apurado durante el día previo el frescor de la sierra hasta esa hora en que los grillos siguen cantando más por inercia que por atraer más hembras a su cubil, muy avanzada ya la noche. Durante once meses nos levantamos al amanecer, o cuando todavía pinta oscuro, así que bien está que ahora le hagamos alguna burla al despertador, pensamos.

Años antes, apenas al segundo día de vacación, a Julia y a mí nos entraba la angustia, como si levantarnos tarde fuese un pecado.

–¡Desaprovechar así el único mes, qué vergüenza! –nos reprochábamos.

Pero luego hemos ido abandonándonos, y cada verano nos levantamos más tarde. Alguno llegará, me digo, en que le demos la vuelta al reloj, y terminemos por levantarnos de amanecida otra vez.

–Parecerá una opinión descabellada –le digo a Julia–, pero habría que preguntar a los viejos por qué se levantan tan tempranísimo. ¿No le habrán dado la vuelta al día con una carambola de tiempo como esta nuestra de las vacaciones?

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935354

El sobrino del Diablo

David Roas Editorial Páginas de Espuma ePub

El sobrino del Diablo

 

Para Juan Gómez, que lo vive en sus carnes cada día

Para Cristina Fernández Cubas, desde el ángulo del horror

 

¡Señor Roas! ¡Señor Roas!

La voz de la señora Montserrat me persigue mientras bajo la escalera. Finjo no oírla y acelero el paso, no es este el mejor momento para caer en sus garras y asistir a otra de sus interminables quejas sobre los peligros del barrio o, peor aún, escuchar una de sus muchas historias sobre asuntos esotéricos, a los que es una verdadera adicta. Necesito salir de casa y airear mi bloqueado cerebro después de pasar varios días encerrado luchando con un cuento que se resiste a avanzar. Pero la señora Montserrat sigue gritando mi apellido y, maldiciéndome por no seguir mi primer impulso (bajar los escalones de tres en tres y huir a terreno más seguro), vuelvo sobre mis pasos, mientras apuesto contra mí mismo –sabiendo de antemano que perderé– que hoy sólo me tendrá media hora de pie en el rellano. Aunque puede que simplemente, como ya es habitual, me pida que le suba del súper «las cuatro cosillas de esta lista» (que, evidentemente, nunca son cuatro).

Ver todos los capítulos

Ver todos los relatos