863 relatos
Medium 9788483935415

El brazo del cazador

Juan Pedro Aparicio Editorial Páginas de Espuma ePub

El brazo del cazador

 

El famoso cazador Abernathy llevaba muy mal la falta de su brazo derecho, pues necesitaba de ambos para encarar y apretar el gatillo. Los compañeros no sabían cómo consolarle. Le acompañaban a sus cacerías y siempre alguno le ayudaba a sostener la escopeta. Un día creyó reconocer al león que había comido su brazo. «¡Amigos –gritó–, prometedme que no le vais a disparar, ni ahora ni nunca!» Lo exigió con tal vehemencia que sus acompañantes bajaron los rifles. Abernathy se adelantó temerariamente hacia el león y cualquiera diría que se dejó devorar.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935415

El celo del predicador

Juan Pedro Aparicio Editorial Páginas de Espuma ePub

El celo del predicador

 

El predicador oía en sus noches de insomnio unos extraños sonidos que identificó como jadeos lúbricos. Incapaz de encontrar la causa, propuso al Obispado que hombres y mujeres fueran enterrados convenientemente por separado, los hombres en un cementerio y las mujeres en otro.

 

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935309

El botón del semáforo

Juan Pedro Aparicio Editorial Páginas de Espuma ePub

El botón del semáforo

 

–Coordinación y también credibilidad –objetó el embajador–. Yo lo he podido comprobar en la vida cotidiana. Ustedes creen en cosas en las que no todo el mundo cree. En Londres para cruzar buena parte de los pasos de peatones hay un interruptor en la columna metálica que sostiene el semáforo. Es algo muy inglés, tan inglés como el Speaker’s Corner. Allí se habla de lo que se quiera sin ser molestado. Imagino que Marx, Lenin, el mismo Trotski hablaron allí. Es un gran invento. Un desahogo genial pues alivia mucho las tensiones sociales. O por lo menos lo ha hecho en el pasado, creando la apariencia de que esas opiniones servían para algo. Pero la política es un tren muy pesado como para abandonar tan fácilmente sus raíles. Desde los tiempos de Pitt, ha seguido su camino inexorable, ajena por completo a cuanto allí se decía. Lo mismo ocurre con ese botón de semáforo. Uno lo presiona y se enciende una luz que dice espere. Si no lo presiona, no se enciende la luz. Pero el tiempo de espera en un caso y otro son idénticos. Y esto no lo he descubierto yo. Lo estaba denunciando hace unos días en el Speaker’s Corner un charlatán negro, subido a una escalera de mano, cuando la deyección blancuzca de una paloma cayó sobre su frente acabando con su sonrisa capciosa.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935415

El chachachá del tren

Juan Pedro Aparicio Editorial Páginas de Espuma ePub

El chachachá del tren

 

Ya de muy pequeño, cuando en clase sentía la amenaza del padre Juan, por no ser capaz de resolver el problema que le había puesto en el encerado, soñaba con un tren que lo recogía y lo sacaba de allí. Fermín no se libraba así del castigo, que las bofetadas eran reales, pero, al convertir el choque de las manos del padre Juan contra su cara o su cabeza en el chachachá del tren, el dolor se amortiguaba.

Ese tren de rescate nunca le falló. En la mili, por ejemplo, se pasó un mes de calabozo sin que echara de menos el aire libre o el hablar con los demás, pues el tren lo llevaba por parajes de ensueño, solo o en compañía, según le viniese en gana.

Y luego, cuando su mujer lo abandonó por el administrador, estuvo cuarenta días seguidos sin bajarse de aquel tren, chachachá, chachachá, hasta el punto de que cuando lo hizo sentía las piernas muy inseguras. Cada vez le gustaba más su tren.

Un día equivocó los pedidos de una docena de clientes con el consiguiente trastorno económico para la empresa en la que prestaba servicios. Su viaje duró entonces más de sesenta días. De hecho ya no quiso bajarse nunca más. Y hasta aceptó gustoso que los maquinistas, el revisor, los jefes de estación hubiesen cambiado su indumentaria habitual por la bata blanca.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935415

El genio del cajero

Juan Pedro Aparicio Editorial Páginas de Espuma ePub

El genio del cajero

 

Mr. Champeau trataba de extraer dinero de su cajero automático cuando un hombrecillo de aspecto difuso le tocó en el hombro. «Soy el genio del cajero automático», le dijo. El azar te ha elegido para que te haga entrega de esta tarjeta. Puedes hacer uso de ella a voluntad. Siempre habrá más dinero en tu cuenta. Ahora bien, como en el conjunto de la vida es preciso el equilibrio, el beneficio que tú te hagas con ese dinero habrá de ser compensado con alguna desgracia. Pero no temas, la pondré muy lejos de ti. Ten presente que por cada cien euros que saques morirá un hombre en la China». Y, en diciendo esto, desapareció.

¡Pobre Mr. Champeau! ¡Cuántas dudas antes de decidirse a utilizar la tarjeta! Pero, una vez que sacó los primeros cien euros, su conciencia se embotó. Sólo veía el aspecto grato de su acción, a pesar de que una epidemia de neumonía atípica se había desatado en China. Y, aunque las autoridades ocultaban la verdadera cifra de los muertos, a Mr. Champau le bastaba con repasar las extracciones que había realizado en su cajero automático para saberla: un millón y medio de euros igual a quince mil chinos muertos.

Ver todos los capítulos

Ver todos los relatos