46 relatos
Medium 9788483935231

LIMA

David Roas Editorial Páginas de Espuma ePub

1. LIMA

 

 

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935354

Los caminos del Señor

David Roas Editorial Páginas de Espuma ePub

Los caminos del Señor

 

Para Nil, que me lo contó

 

Emily tiene catorce años. Es de baja estatura, su pelo es de un negro intenso y lo lleva muy largo. Su cara no está mal. Vive con sus padres en una pequeña ciudad del Medio Oeste, adonde se trasladaron desde la granja en la que había pasado sus primeros doce años de vida. Va al instituto. No es muy popular, pero no le faltan amigos.

Hoy es el día de su cumpleaños. Nerviosa por la fiesta que le han preparado sus padres, se ha levantado pronto. Después de desayunar, sale a dar un paseo sola, como es su costumbre. Algunos vecinos la saludan y, enterados de la celebración, le desean un feliz aniversario. Sus pasos la llevan ante la vieja iglesia de su barrio. La visión de aquel edificio en ruinas, perpetuamente en penumbra, la sobrecoge, como en otras ocasiones. Pero hoy, por primera vez, siente el impulso de entrar.

Sus padres le han advertido muchas veces de los potenciales peligros que encierra ese lugar: puede desprenderse una piedra, hundirse el suelo, una rata puede morderte... o algo peor. Aunque Emily es una chica obediente, hoy, envalentonada por sus catorce años recién estrenados, decide entrar en el edificio. Además, se dice, será un visita rápida.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935354

Locus amoenus

David Roas Editorial Páginas de Espuma ePub

Locus amoenus

 

Para Miguel Ángel Zapata,

que sabe de lluvias e inundaciones

 

La tarde es deliciosa. Tras un largo día de calor, una leve brisa refresca el ambiente. Sentado en un banco del parque, disfruto a solas y en silencio de un momento casi perfecto.

El cuerpo de la niña se estrella a mi lado con su característico ruido de fruta madura. Miro hacia arriba. El segundo cuerpo –el de un niño esta vez– cae unos instantes más tarde, a pocos metros del banco. Después cae otro, y otro más. La tormenta ha empezado.

 

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935354

Volver a casa

David Roas Editorial Páginas de Espuma ePub

Volver a casa

 

Am I sitting in a tin can

Far above the world

Planet Earth is blue

And there’s nothing I can do.

David Bowie, Space Oddity

 

Houston, aquí la Base de la Tranquilidad: el Eagle acaba de tocar la luna.

Cabrones. Ellos dos a punto de pisar la luna y yo flotando en esta lata de sardinas. Si sigo escuchando la voz de Armstrong en mis auriculares, acabaré por hacer alguna locura. Voy a desconectar la radio un rato. Que se jodan.

Todavía no he podido averiguar por qué Neil y Buzz fueron los elegidos para dar el gran paso y a mí me condenaron a esperarlos en la cápsula. A todos los que pregunté en Cabo Cañaveral me dijeron lo mismo, que la decisión venía «de arriba». Puedo entender que Armstrong, como comandante de la misión, pise la luna, pero ¿por qué el otro ha de ser Aldrin y no yo? Ambos tenemos la misma edad (treinta y nueve, como también Neil), poseemos una gran experiencia en vuelos orbitales (aunque debo decir que yo he hecho un par de caminatas espaciales y él no), incluso somos militares de alta graduación. Pero es él el que bajará, mientras yo me quedo chupando banquillo.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935354

Duplicados

David Roas Editorial Páginas de Espuma ePub

Duplicados

 

–Si el universo se está expandiendo, un día se romperá,

y eso será el fin de todo.

–¿Y eso a ti qué te importa? ¡Tú estás en Brooklyn!

¡Y Brooklyn no se está expandiendo!

Woody Allen, Annie Hall

 

En 1937, el físico Erwin Schrödinger imaginó un experimento que consiste en meter a un gato dentro de una caja opaca en la que se ha instalado un peligroso dispositivo: sobre una ampolla de veneno pende un martillo, el cual, a su vez, está conectado a un mecanismo detector de partículas alfa; si este es alcanzado por una, el martillo cae, rompe la ampolla y el gato muere. Junto al detector se coloca un átomo radiactivo con una característica especial: en el lapso de una hora puede emitir o no una partícula alfa; la probabilidad de que suceda una cosa o la otra es la misma: el 50%.

Evidentemente, al cabo de esa hora se habrá manifestado una de las dos posibilidades y el gato estará vivo o muerto. Pero no podremos saberlo si no abrimos la caja para comprobarlo. Las leyes de la mecánica cuántica nos dicen que mientras nadie mire en el interior de la caja el gato estará a la vez vivo y muerto. O lo que es lo mismo, se produce una superposición de los dos posibles estados. Al abrir la caja, el observador interactúa con el sistema y lo altera, rompe esa superposición cuántica y el sistema se decanta por uno de los dos estados.

Ver todos los capítulos

Ver todos los relatos