27 relatos
Medium 9788483935699

La Nova 74

Juan Carlos Méndez Guédez Editorial Páginas de Espuma ePub

La Nova 74

 

 

 

Te llamas hoja húmeda,

noche de apartamento solo

Rafael Cadenas

 

 

 

Y claro que la mayor parte de ustedes no conocerá el Parque Bararida, ni la Avenida Vargas, ni La Nova 74, y mucho menos a María Emilia, la María Emilia de 1983 que es como decir una María Emilia muy particular, porque ese fue el momento en que también conocí a Alicia, ese fue el momento cuando probé mi primer whisky, cuando volví a ver a mi padre después de dieciséis años, pero sobre todo fue el tiempo de María Emilia, que también fue un poco el Parque, y la Avenida, y la Nova y María Emilia.

 

No voy a describirla ahora. O sí. Era muy delgada y tenía los pechos más lindos, más redondos, más erguidos que yo recuerdo. Porque eso es lo que yo veía siempre que iba a beber limonadas en la Nova 74 y ella paseaba entre las mesas. María Emilia tan delgada, tan feliz, con el busto alzado, satisfecha, alegre de saber que su cuerpo era una fiesta.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935712

Huellas

Juan Carlos Méndez Guédez Editorial Páginas de Espuma ePub

Huellas

 

 

Tordo

 

El anciano nunca prestó atención al pájaro. Incluso comentó a su hija que los animales traían enfermedades, que esparcían un olor áspero, como de vegetales descompuestos. Pero el lunes cuando el ave amaneció muerta se apresuró a sacarla de la jaula. La acarició unos segundos y la envolvió con un periódico deportivo que se había traído desde el bar. Luego fue al patio, buscó un lugar cerca de sus tomates y sus petunias: un lugar sombreado, apacible, donde la brisa soplaba como un ronco zumbido; abrió un pequeño agujero y allí la enterró.

Cuando despertó el resto de la familia, el anciano explicó lo sucedido y le dio a su nieto un manotazo cariñoso. Después se marchó al bar. Allí pidió un vino blanco. Exigió que estuviese frío, que no fuese ni muy seco ni muy dulce. Mientras lo saboreaba, recordó la melena rojiza de una mujer que paseaba junto al lago en un verano anterior.

Al acabar su copa el anciano avanzó unos metros hacia una mancha de pinos. Se detuvo junto a un árbol. Lo abrazó. Lloró en silencio un buen rato, restregó su rostro contra el tronco. Sin querer se hizo daño en una ceja; se abrió una herida imperceptible.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935712

El olor

Juan Carlos Méndez Guédez Editorial Páginas de Espuma ePub

El olor

 

La luz de la farola ilumina su rostro. Así puedo ver la boca como una raya de tiza, los cabellos ondulados, sus pequeñas orejas. Luego me doy la vuelta hacia la otra punta de la cama. Resulta incómodo sentir su roce.

Ayer le dije a mis tres hermanas que tal vez debía mudarme de cuarto. Apenas alzaron la barbilla; comentaron que resultaba preferible aguardar unos días.

No las entiendo.

Siempre tuve relaciones distantes con las tres. Tampoco fui demasiado próximo a mi madre; por eso es ridículo que me hayan obligado a regresar. Desde que me marché del país tan sólo mantenía conversaciones ocasionales con papá. Jamás olvidé que era él quien en las mañanas de infancia se levantaba a cocinarnos el desayuno; quien asistía a los actos del colegio o nos preparaba los bocadillos de las excursiones. De madre sólo podía recuperar la fiereza de su gesto cuando se marchaba al restaurante: los ojos abiertos como encendidas piedras, las manos apretadas como para rasgar la piel pegajosa de los pollos con un certero golpe.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935712

Montaña

Juan Carlos Méndez Guédez Editorial Páginas de Espuma ePub

Montaña

 

… llegó un momento en que me movía con mucha más agilidad y desparpajo en aquella especie de ceguera luminosa, que afuera, a la cruda luz de los Gigantes.

Ana María Matute

 

La montaña crece detrás de la casa: hervor vegetal, viento que gira, olor húmedo que vibra bajo el sol de las tardes.

Desde el patio se vislumbra esa curva sinuosa, casi invisible, con la que la montaña comienza a despegarse del suelo hasta que al llegar a una hilera de pinos dispara su forma hacia las nubes.

Frente a la montaña se escucha el mar. Un trazo azul: hilos de sal sobre los labios. Y dentro de la casa, justo en el patio, dos niños impregnados por el olor de los pinos juegan al béisbol. El más grande le explica al otro que el ruido zumbante de las noches no es el viento golpeando la montaña; por el contrario, le dice, se trata de una manada de lobos aguardando el extravío de alguna persona para devorarla en cinco minutos.

Le dice eso. Al fondo se escucha el ladrido impaciente de unos perros.

Ver todos los capítulos
Medium 9788483935699

El príncipe

Juan Carlos Méndez Guédez Editorial Páginas de Espuma ePub

El príncipe

 

Ese es el problema de la morfosintaxis estructural del español, pensó hurgándose el cuello de la camisa. Es lo que tiene. Que si no se tiene ni idea, le estalla a uno un maremoto dentro de la cabeza, se le aprietan las palabras en la garganta y todas quieren salir a la vez, para escapar, para seguir adelante, para exprimir el reloj de la pared y obligar a que la clase se acabe y la morfosintaxis se vaya lejos, se borre, se olvide.

Porque eso es lo que tiene la morfosintaxis, pensaba él mientras contemplaba el aire y trataba de contestar la duda de esa estudiante que lo miraba con ojos de cuchillo. «Creo que su interrogante es muy pertinente, la felicito. Lo mejor es que usted prepare para mañana una pequeña exposición en la que le aclare al grupo esa pregunta». La muchacha quedó con la boca abierta y él respiró aliviado, alegre por la manera en que sus palabras superaban la velocidad de sus miedos.

Así continuó perpetrando el resto de la clase. Una o dos veces se quedó en blanco y debió revisar el libro del que estaba copiando literalmente lo que murmuraba. Las frases se le enredaron entre los dientes, resultaba complicado repetir un párrafo sobre algo que no comprendía, mucho menos en el instante cuando se dio la vuelta y por el reflejo del ventanal tuvo la sospecha de que se había colocado la sudadera al revés.

Ver todos los capítulos

Ver todos los relatos