2204 relatos
Medium 9788483935545

Dulce compañía

Fernando Iwasaki Editorial Páginas de Espuma ePub

Dulce compañía

 

 

No quería castigar al niño, pero fue inevitable. No sólo mintió sino que además me amenazó. Desde entonces está raro. No habla, no juega y no quiere que lo bese. Me da miedo cómo mira, la forma en que come, las cosas que canta. Esta mañana salí al jardín y en un paquetito que estaba junto a unas velas negras encontré uñas cortadas, sobras de comida y una foto carné mía. No he querido llamarle la atención de nuevo, pero lleva encerrado en su cuarto desde anoche. He subido las escaleras y he sentido escalofríos, un olor extraño y unas sombras huidizas. El niño habla con alguien y sigue cantando esas canciones horribles. Le pido que me hable y me insulta y se ríe. No tengo más remedio que abrir la puerta.

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Medium 9788483935606

Paradoja

Patricia Esteban Erlés Editorial Páginas de Espuma ePub

Paradoja

 

La pobre niña antigua del retrato en sepia no lograba entender aquella maldición terrible. Cuanto más crecía ella, más pequeña se volvía su muñeca.

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Medium 9788483935019

Aplazamiento

Ángel Zapata Editorial Páginas de Espuma ePub

Aplazamiento

 

Si une las palmas de las manos, toca una voz. Allí, en lo infirme, lo que habría de oírse se corta, se reanuda, depende solo de la escarcha, de la resistencia de las capas freáticas que están en él.

Escarcha: eclosión repentina, y no aprensible, de un abatimiento ilimitado.

Áspera, terrible doma, cada vez que el espacio, deshaciéndole, va a gritar, grita a su espalda, puro de toda dimensión.

 

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Medium 9788483935446

Dulce venganza

Flavia Company Editorial Páginas de Espuma ePub

Dulce venganza

 

Rita era una buena mujer. Trabajadora, generosa e incluso simpática. Desde hacía dieciocho años dedicaba seis horas diarias a la limpieza de hogares ajenos. Tenía entre sus clientes a gente importante que, en general, había mostrado agradecimiento por su entrega al trabajo más allá de sus obligaciones. No sólo dejaba la casa como los chorros del oro sino que, además, atendía el teléfono, compraba alguna cosilla en el súper, hacía de canguro, recordaba al interesado alguna cita... Los clientes solían hacerle comentarios elogiosos y, en fechas señaladas, llegaban a comprarle un detalle con que halagarla. Pero ella no pedía tanto. Rita sólo quería respeto. Por eso, porque quería respeto y se tenía por una mujer decente, más aún, intachable, recibió con auténtica indignación las acusaciones hechas por la abogada a quien, de un modo misterioso, le habían desaparecido de la mesilla de noche los pendientes de platino que acababa de regalarle su novio unos días atrás. Le dijo: «Rita, será mejor que los encuentre». Se lo dijo –Rita se dio cuenta enseguida–, como queriéndole decir que más valía que los devolviera, pues por supuesto nadie más que ella podía haberlos cogido de donde estaban. Rita era una buena mujer, pero no era nada tonta. Y aquello le dolió en lo más hondo de su alma. Sobre todo cuando, horas más tarde, encontró los pendientes en el bolsillo del albornoz de la abogada. Un absurdo descuido, un tonto despiste había bastado para que dudara de su integridad.

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Medium 9788483935736

Conspiración

José Maria Merino Editorial Páginas de Espuma ePub

Conspiración

 

La conspiración se adivinaba en el pulso de la ciudad, una vibración de desorden que influía en la manera de comportarnos todos, la mirada intensa de la quiosquera, las sonrisas extrañas de los barrenderos, el guiño del mendigo, los susurros de los viajeros del metro, el júbilo excesivo de los escolares. Lo que no podíamos imaginar era que las víctimas de la conspiración íbamos a ser precisamente nosotros.

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